Un Bill taciturno deambula por la fría noche de New York pensando en la “infidelidad” de su esposa. Bill es interpretado por Tom Cruise, la esposa es Alice, quien es interpretada por Nicole Kidman, la cinta es ‘Eyes Wide Shut’ (1999), la última película del gran Stanley Kubrick.

La filmografía del director neoyorkino es amada y odiada casi por partes iguales, muchos críticos y espectadores están de acuerdo que su estilo es único y es uno de los más grandes realizadores del siglo pasado, sin embargo, hay quienes no congenian con su narración, de hecho, Kubrick, aunque parece imposible estuvo una vez nominado al “Razzie” como “Peor Director” por la cinta ‘The Shining’ (1980).

Ya sea que se ame o se odie a Kubrick, lo que sí es cierto es que dentro de su extensa filmografía hay cintas que funcionan mejor que otras, películas que resaltan ya sea por su estética, por su potente guión o por actuaciones memorables; entre las que no destacan por el rol de actor está ‘Eyes Wide Shut’ (1999), pues el personaje de Tom Cruise no es lo que uno espera ver de un actor que construye un papel al lado de un hombre como Kubrick.

En el transcurso de la cinta, el doctor Bill no parece evolucionar emocionalmente a pesar de recibir golpe tras golpe. La revelación que Alice le realiza sobre su deseo de serle infiel durante unas vacaciones desemboca en Tom Cruise en una expresión facial de sorpresa que arrastrará durante el resto del metraje. Este matiz constante del actor le quita peso al potente guión que busca indagar sobre la realidad de la infidelidad preguntándose sobre la diferencia entre “el querer y el hacer”.

En torno a la presentación de la película existe una curiosa anécdota que si se mira detenidamente y apelando al humor por supuesto, parece tomar fuerza. Pues bien, teniendo en cuenta que esta no es una cinta que presenta a un protagónico fuerte y explosivo como lo hizo en su momento Malcom McDowell en ‘Clockwork Orange’ (1971) y Jack Nicholson en ‘The Shining’ (1980), se podría decir, en tono de burla repito, que Tom Cruise mató casi literalmente a Stanley Kubrick.

La anécdota se resume que cuando la cinta estuvo lista, el director que en ese momento tenía 70 años, decidió proyectarla a los representantes de la Warner Brothers, los mismos protagónicos Cruise y Kidman. Al finalizar la proyección Kubrick le dijo a su colaborador Julian Senior que esta era “la mejor película de mi carrera”. Pero al día siguiente, sábado 7 de marzo de 1999, Stanley murió de un ataque al corazón mientras dormía. ¿Será que tuvo pesadillas con esa expresión eterna de Cruise?

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