El cine nació en Europa. Y Europa no ha parado de enviarnos algunas de las mejores películas que se hacen cada año. Aunque Hollywood muchas veces nos sorprende con cintas intimistas y llenas de calidad, el sello de “Made in America” siempre está presente y su particular visión del arte también. El cine estadounidense (sobre todo el mas palomitero) se parece, pero el cine de Europa del este, Europa occidental o de los países mediterráneos son total y absolutamente diferentes. Para aquellos que quieran explorar el cine del viejo mundo, les dejamos 10 películas de diferentes géneros y países.

  • Amelie (Francia): Amelie es una película que le abrió los ojos al cine europeo a muchas personas. Un icono de su generación es un conjunto de viñetas divertida y entrañable. Una delicia para los sentidos.

  • Sing Street (Irlanda): Que sea una producción conjunta con Estados Unidos no le quita el valor a una pieza brillantemente ejecutada. Su director, John Carney es un especialista en películas irlandesas de bajo presupuesto y le puso el sello irlandés a esta película sobre la pasión y el amor a la música, tema recurrente de su filmografía.

  • Persépolis (Francia): Hablando de co producciones, Persépolis es una película franco iraní, igual que su guionista y Marjane Satrapi. Narra la vida de Marjane, una niña iraní en el seno de una familia francesa en una época de cambios para el país de medio oriente. Una película sobre la búsqueda de la identidad y la subversión en todas sus formas. Punk is not ded.

  • Déjame entrar (Suecia): Terror sueco. Considerada una de las mejores películas de terror y fantasía de la historia, y no por falta de Déjame entrar es una película que solo podía hacerse en la Europa nórdica, aunque los estadounidenses intentaran hacerle un remake, uno no demasiado bueno.

  • La piel que habito (España): Ciencia ficción española. El cine español tiene muchísimo que ofrecer, y tiene alguno de los nombres más grandes de la industria. Almodóvar nos sumerge en uno de los mejores thrillers de los últimos años sin necesidad de recurrir a la formula de Fincher o Nolan.

  • Anticristo (Dinamarca): Lars Von Trier son palabras mayores. Nos adentramos cada vez más en el terreno escabroso del cine “De autor”. Y es que la marca estética de Anticristo es inconfundible. El director danés nos sumerge en un paraíso que poco a poco se convierte en un infierno. Película dedicada a Andreí Tarkovsky, el director soviético más importante de todos los tiempos y una gran influencia para Trier.

  • Shaun of the dead (Inglaterra): Edgard Wright, Simon Pegg y Nick Frost. Tres de los nombres más importantes en la comedia británica moderna. Según Times una de las mejores películas de la década, Wright nos desborda con su dirección dinámica y divertida.

  • Cinema Paradiso (Italia): Casi como la biblia cinéfila. Giussepe Tornatore nos presenta una carta de amor al cine, a sus formas, a su lenguaje, a su historia y al acto sencillo de sentarse a ver una película con alguien a quien quieres.

  • Good bye Lenin (Alemania): Divertida y Reflexiva a la vez, pone frente a la cámara una Alemania no con su mejor cara, pero si una de las más honestas y en uno de sus momentos más críticos.: la caída del muro de Berlín.

  • Funny Games (Austria): Michael Haneke es un director de culto a estás alturas. Sus películas son famosas por lograr integrar al espectador en su narrativa. Utilizando todo el metalenguaje que el medio puede ofrecer plantea una historia que busca reflexionar no sobre la violencia sino sobre el espectador disfrutándola, como si el hecho verla fuera un permiso para que pase.

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