Spoilers ahead.

Poco falta de decir sobre está serie. Uno de los mejores shows de televisión de todos los tiempos. Considerado, por muchos, como el mejor de nuestra generación. Un guion brillante. Unas actuaciones formidables. Hipérboles. Pero mi cosa favorita de Breaking Bad es su estructura. Ninguna serie resalta tanto en este apartado como esta.

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La serie, a lo largo de sus cinco temporadas, sigue patrones bastante reconocibles. Ya desde el primer capitulo podemos notar los puntos importantes que determinan el desarrollo y final de la odisea criminal de Walter y Jesse. Lo primero que vemos es justo como la serie va a terminar: Walter, despojado de su dignidad, se dirige a enfrentar las consecuencias de sus acciones de manera violenta. Tanto en el principio de la serie como en el final Walter cree/sabe que va a morir, así que antes de hacerlo da su confesión y explica las razones que lo llevaron a convertirse en Heinsenberg. En ambas confesiones, incluso aunque sean totalmente diferentes, Walter dice la verdad. Su verdad, en ese momento. Empezó a cocina metanfetaminas para asegurar el futuro de su familia. Y creo un imperio criminal porque lo quería, y era bueno en ello. Primeros tres minutos. Ultimo episodio.

La pirámide de necesidades de Maslow o la jerarquía de necesidades humanas resume a la perfección el desarrollo de la serie a través de su protagonista y es una de las estructuras que demuestran por que la serie es tan buena. Según la pirámide, para subir un escalón primero hay que asegurar que se tiene el escalón previo, hasta llegar a la cima. En orden ascendente: Fisiología, Seguridad, Afiliación, Reconocimiento y Autorrealización. A partir del capitulo uno podemos ver como Walter escala y desciende continuamente la pirámide. Primero, Walter es un perdedor. Lo vemos lavar el auto de unos estudiantes que no lo respetan. Está decepcionado de su vida. Es un fracaso. No tiene el reconocimiento que tiene: es un genio, nivel Nobel, de la química y su trabajo vale millones; pero lo perdió todo. La empresa que fundó ya está en manos de alguien más. Sus lazos son cortos y débiles, solo tiene a su familia, una que no lo respeta. Una esposa mojigata, un hijo discapacitado de quien todos se burlan, una cuñada entrometida, un cuñado bribón que es un fastidio. Ningún amigo. Nadie. Y desciende cada vez más, no tiene seguridad financiera. Es un pobre profesor de secundaria de 50 años con un hijo en camino y que tiene que lavar autos para llegar a fin de mes. Su casa está hipotecada y no tiene manera de enviar a su hijo a la universidad.  El golpe de gracia: Walter tiene cáncer terminal.

Es en lo más bajo de esa pirámide que empieza la gran odisea criminal y la metamorfosis de Walter White en el despreciable Heinsenberg.

Jesse Pinkman (Aaron Paul) and Walter White (Bryan Cranston) – Breaking Bad – Gallery – Photo Credit: Frank Ockenfels/AMC

Vemos a Walter curarse. Vemos a Walter llevar seguridad financiera a su familia y seguridad física, al acabar con su competencia y “ser el peligro”. Lo vemos formar lazos íntimos y profundos, complejos y difíciles, con muchas personas. Jesse Pinkman el principal. Lo vemos ganar respeto, de sus familiares, de sus colegas y de su competencia. Heinsenberg se vuelve un nombre que da miedo pronunciar. Entonces, cuando está en el negocio de los imperios y su trabajo tiene alcance global, cuando finalmente Walter White llega a la cima de la pirámide. Como un Kingpin de la droga, como una leyenda.

Para, finalmente, caer.

La temporada 5 es la culminación del recorrido de todos los personajes que amamos y odiamos durante 62 episodios. Es el momento en que Walter empieza a pagar sus crímenes y la sangre en sus manos se vuelve imposible de esconder. Walter ve como el icono en que se había convertido consume a la persona detrás del personaje. La autorrealización que había celebrado consume el trabajo de su vida, su familia y a sus amigos. Pierde el respeto que había ganado, de ser un hombre de familia respetable y exitoso la gente a su alrededor y todo el mundo que alguna vez hubiera oído el nombre Heinsenberg descubren que tras aquella mascara de bigote y sombrero no había nada más que un vulgar ególatra homicida. Es por eso por lo que su familia (lo que quedaba de ella) lo rechaza, al punto de convertirse en su enemigo más peligroso. Jesse conspira contra él con la ayuda de Hank. Su esposa y su hijo se enfrentan a él. Secuestra a su hija para dejarla en una estación de bomberos al darse cuenta de que no podía cuidar de ella y que iba a crecer sabiendo las atrocidades que su padre había cometido. Incluso sus aliados en el bajo mundo lo traicionan. Rompe todos sus lazos. Con todo su legado destruido y el ojo público persiguiéndolo Walter pierde su dinero, adiós a la seguridad económica. La policía lo persigue y tiene peligrosos enemigos que irán tras él en cualquier momento.

Felina, el ultimo episodio, hace referencia a tres elementos de la tabla periódica: Fe, hierro; Li, Litio; Na, Sodio. Sangre, metanfetaminas y lágrimas. Walter, consumido otra vez por su cáncer, decide hacer frente a sus crímenes justo como la primera vez, como si de un rito de iniciación a la inversa se tratase. Todo empezó en un pequeño laboratorio rodante en el desierto, y termina en un gran y bien equipado laboratorio. Porque Walter, el trágico antihéroe, el despiadado villano, el afable padre de familia merece, aunque sea una pequeña recompensa. Una constante en una historia llena de violencia y de altas y bajas. Al principio del ultimo capitulo lo vemos decir “Llévame a casa”. Pero su casa ya no es aquella mancillada por la sombra de Heinsenberg, donde no era bien recibido. Era donde todo empezó, un laboratorio clandestino. Donde Jesse y habían hecho su magia. Es ahí donde Walter desciende hasta el fondo de la pirámide de Maslow y, con un dejo de nostalgia por los días de gloria, Heinsenberg muere.

Breking Bad es una serie que ya pasó a la historia. Una historia que ya se escribió y quedó en el recuerdo de todos aquellos que la hemos visto. Walter White, Jesse Pinkman, Los Pollos Hermanos, y hasta, la pizza en el techo, perduraran en el tiempo, incluso después de la muerte de su personaje principal.

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