Suspiria llega a cartelera el 07 de febrero

Muy pocas veces, una película logra generar un efecto varios días después de su primera vista. Las imágenes de rituales, sangre y terror psicológico, mezclada con la música diseñada para el filme, construye un dejo profundo en un espectador experto. El cruce de “Suspiria” con otras narrativas femeninas, tales como “Las Brujas de Salem” de Arthur Miller, o la misma “Ojos Bien cerrados” de Stanley Kubrick,  es donde emerge un relato cinematográfico único, una experiencia innovadora, capaz de remover al posible espectador de su letargo veraniego.

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“Suspiria” no es cualquier remake. Es una obra que respeta a la original, otorgando elementos interpretativos nuevos, con un poder femenino presente a lo largo de la narrativa. Si bien respeta el canon de “película de terror”, el filme explora otros cuestionamientos, sobretodo desde la perspectiva erótica de la mujer, así como su rol tanto como lideresa, agente portador de la vida y la muerte, la matriarca, y al mismo tiempo bruja, conocedora de los profundos secretos ocultos ante la mirada masculina o machista.

Lo anterior está ligado a la construcción crítica hacia al hombre, o mejor dicho, al macho. Este, contenedor del odio, de la guerra, de tratar de “histérica” a través de análisis psicológicos a un ser diferente, es donde está concentrado el mayor peso narrativo de esta película. Y es que, abiertamente, “Suspiria” construye un relato antipatriarcal, tan urgente y necesario en estos días. El hombre, el mayor culpable de los males acontecidos a la especie humana, es el mayor enemigo del relato. El discurso feminista es central, y las mujeres, en su dualidad matriarca/bruja, logra construir una obra con su propio peso político.

Junto con esto, el discurso detrás de la lógica totalitaria construida en ”Suspiria” logra trascender las actuales normativas de género, colocando al centro los roles de poder dentro del matriarcado, similares al contexto del filme, en el Berlín dividido entre agentes terroristas, luchas entre comunistas y liberales, y el muro, figura omnipresente en la narrativa original y en esta nueva versión .

El trabajo de Tilda Swinton (Madame Blanc) como contenedora de la acción dramática es clave, ya que construye el puente entre la sensibilidad femenina expresada en su rol como profesora de ballet, y la lucha por ser reconocida como la verdadera líder en este aquelarre. Dakota Johnson (Sussie Bannion) esta excelsa en esta película, liberada de su tormento en la trilogía “50 sombras de Grey”. La calidad actoral e interpretativa es intensa, amplificada  por el poder de los gestos, la fineza de las miradas, y la belleza natural del cuerpo femenino entregado a la danza frenética, al ritual de los cuerpos y el hechizo de las vulvas empoderadas.

Cabe destacar el trabajo de Thom Yorke, compositor y vocalista de la banda inglesa “Radiohead” en el soundtrack de esta obra. La construcción sonora logra encantar, recordando las obras de Georgi Ligeti, usual colaborador de Stanley Kubrick (Odisea en el espacio y Eyes Wide shut). La atmósfera ecléctica, compartida con el trabajo en fotografía de Sayombhu Mukdeeprom, realzan la jugada detrás de esta nueva versión.

Quizás, para un espectador novato en el área del terror sea un tanto extensa (casi dos horas y media de metraje), la propuesta de Amazon Studios vale la pena vivirla. La experiencia “Suspiria” se realza como un “must” en la temporada de estrenos de verano. Una total recomendación. Eso si, vaya preparado para una experiencia sensorial única.

Reseña por Orlando Cisterna para Mundo Películas

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