Estás en una reunión de amigos y empiezan a hablar de películas. Sabes que es tu momento. A tus amigos les encanta ir al cine pero de películas de superhéroes o de Cristopher Nolan no suelen pasar. De pronto te hacen la pregunta maravillosa: ¿Qué película nos recomiendas? A tu mente llegan grandes clásicos, obras fundacionales del séptimo arte. Piezas maravillosas del cine soviético o esa película de Kurasawa que reformó la narrativa. Dices El Padrino de Coppola, Vivre sa vie de Godard o Solaris de Tarkovski. Algunos de tus amigos se arriesgan solo para morir del aburrimiento.

A todo mundo le gustan las películas. No a todos les gusta el cine. Y eso está bien. Pero es verdad que muchos de los interesados en aprender acerca de este arte no tienen demasiadas opciones para aprender. La web está llena de artículos sobre “Películas para ser un cinéfilo” donde recomiendan films clásicos y hasta académicos. Aprender a amar y disfrutar el cine no consiste en sufrir tres horas viendo una cinta que te aburre o que no entiendes, no por falta de inteligencia sino por no tener las herramientas y medios para hacerlo. Es ir aprendiendo poco a poco acerca del séptimo arte y de los elementos que lo componen.

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La siguiente lista no es un top. Es una recomendación personal de películas que quizá no sean las mejores pero sí que representan ciertos elementos de la cinematografía plasmados de una manera que puedan ser disfrutables tanto por alguien que no tiene demasiada experiencia como por alguien con un paladar más refinado. Esta sólo es la primera parte de una serie de artículos que buscan ahondar poco a poco en el maravilloso mundo del cine y en la que puedes colaborar en los comentarios.

Annie Hall (1977) – Woody Allen: Aprender de los grandes maestros de la narrativa

Alvy Singer, un cuarentón bastante neurótico, trabaja como humorista en clubs nocturnos. Tras romper con Annie, reflexiona sobre su vida, rememorando sus amores, sus matrimonios, pero sobre todo su relación con Annie. Al final, llega a la conclusión de que son sus manías y obsesiones las que siempre acaban arruinando su relación con las mujeres.

Se ha dicho que para entender de Woody Allen hay que tener cierto nivel cultural, pero nada más alejado de la realidad. Toda su filmografía es lo que se conoce como “cine de autor”: obras con elementos estéticos y narrativos recurrentes que buscan plasmar las opiniones, inquietudes, gustos y cualquier otro elemento personal propios del autor en la película. Annie Hall es su mejor película y una gran oportunidad para aquellos que busquen aprender acerca de las formas particulares de contar historias en el cine

El Viaje de Chihiro (2001) – Hayao Miyazaki: Más allá de Pixar y de Occidente

En esta obra maestra de la animación se retrata con mucho cariño la forma de ver el mundo propio de los japoneses. Es una perfecta primera toma de contacto con la cultura y cine oriental para todas las edades.

Once (2007) – John Carney: El cine independiente y barato

Glen Hansard es un cantante y compositor que interpreta sus canciones por las calles de Dublín, cuando no está trabajando en la tienda de su padre. Durante el día, para ganar algún dinero extra, interpreta conocidos temas para los transeúntes, pero por las noches, toca sus propios temas en los que habla de cómo le dejó su novia. Su talento no pasa desapercibido a Marketa Irglova, una inmigrante checa que vende flores en la calle. Ella tampoco ha tenido suerte en el amor y, para sentirse un poco mejor, escribe canciones sobre el tema, pero, a diferencia de Glen, nunca las interpreta en público. Glen y Marketa, acaban de improviso haciendo un dueto en una tienda de música, y será entonces cuando descubran que algo les une…

Para algunos la expresión “cine independiente” puede sonarles a aburridísimas películas experimentales checas. Si bien podría ser, este no es el caso. Once es una película universal, con un ritmo más lento de lo habitual pero que avanza al compás de la música y del cariño de los protagonistas. Rodada sin permisos de grabación y usando sólo luz natural es un película que vale la pena tener en cuenta.

The Florida Project (2017) – Sean Baker: Esas películas donde “no pasa nada”

Una niña de 6 años y sus amigos pasan el verano en un pequeño motel muy próximo a Disneyworld, mientras sus padres y el resto de adultos que les rodean sufren aún los efectos de la crisis.

Muchos de los capítulos de la historia del séptimo arte son obras maestras en las que “no pasa nada”. El cine más comercial moderno nos tiene acostumbrados a formas narrativas típicas con arcos de personajes y estructuras de tres o cinco actos. Pero eso sólo es la punta del iceberg y en el cine las posibilidades son infinitas. The Florida Project es una de esas películas en las que puede parecer que no sucede nada relevante, pero es una exploración intimista y empática de la vida de sus personajes. Tan carismáticos que te hacen olvidar que llevas varios minutos viéndolos sentados comiendo un helado.

Y tu mamá también (2001) – Alfonso Cuarón: Las maravillas de la cocina local. El cine como discurso político.

Aunque pertenecen a clases sociales muy distintas, Julio y Tenoch son grandes amigos. En una fiesta conocen a Luisa, una deprimida chica española casada con un primo de Tenoch. Para superar la crisis, Luisa decide acompañar a los dos chicos en un viaje sin rumbo fijo. La aventura pondrá a prueba su amistad y marcará sus vidas para siempre.

Antes de la brillante “Roma” (2018) Cuarón ya había constituido una filmografía marcada por dos elementos: Su magistral manera de retratar su país natal y la forma en que mezclaba la narrativa con su discurso político. El cine va más allá del entretenimiento. También es una forma de comunicación que sus autores pueden usar y usan para mostrarle al espectador su forma de ver el mundo. La política siempre ha estado presente en el séptimo arte, desde sus orígenes retratando a los obreros saliendo de una fábrica hasta las revoluciones culturales de mitad del siglo XX llegando a nuestros días. En el viaje hacia lo profundo de este medio hay muchísimas posturas políticas de lo más variadas y enriquecedoras.

Moonrise Kingdom (2012) – Wes Anderson: Aprender a enamorarse del lenguaje visual

Años 60. Familiares y amigos buscan a dos jóvenes amantes que han huido de su pueblo natal. Así, quedarán de manifiesto viejos rencores y ocultas relaciones románticas entre algunos de los personajes que participan en la búsqueda.

El cine tiene dos lenguajes básicos: El plano y el montaje. Más allá de su elemento auditivo, la cinematografía se fundó sobre las bases de asombrar y maravillar al espectador a través de las imágenes en movimiento. Wes Anderson sabe captar esa esencia (nunca descuidado un apartado sonoro perfectamente compuesto) y plasmarla en sus películas. Moonrise Kingdom es una carta de amor al séptimo arte y logra, a través de su fotografía y sus colores alegres contar una historia para casi todas las edades y gustos.

Molly’s Game (2017) – Aaron Sorkin: Cómo el cine de Hollywood puede ser brillante.

Se centra en la vida de Molly Bloom, una esquiadora de talla mundial que llegó a ser millonaria antes de los 21 años. Tras perderse los Juegos Olímpicos, Molly se trasladó a vivir a Los Ángeles, donde incluso trabajó de camarera. Gracias a su inteligencia y sus dotes empresariales, la joven acabó ganando millones de dólares en el mundo del póker antes de que el FBI la investigara.

Quizá a muchos les pueda parecer que Hollywood sólo hace “basura comercial”. Eso es mentira. La industria hollywoodense de blockbusters está llena de gente con mucho talento que hace films brillantes. Entre esos nombres resalta el de Aaron Sorkin. Uno de los mejores guionistas de la industria hace su debut como director con esta cinta que demuestra que aún saben hacer cine de gran calidad.

La Ventana Indiscreta (1954) – Alfred Hitchcock : Los clásicos nunca pasan de moda.

Un reportero fotográfico se ve obligado a permanecer en reposo con una pierna escayolada. A pesar de la compañía de su novia y de su enfermera, procura escapar al tedio observando desde la ventana de su apartamento con unos prismáticos lo que ocurre en las viviendas de enfrente. Debido a una serie de extrañas circunstancias empieza a sospechar de un vecino cuya mujer ha desaparecido.

Hay que volver a los clásicos. Lo práctico sería quizá recomendar la obra maestra de Hitchcock, Psicosis (una de las obras fundacionales del cine moderno), pero La Ventana Indiscreta es una propuesta más accesible y menos cliché para alguien que aún no conoce demasiado de los grandes clásicos. Con una puesta escena un tanto más teatral y algunos de los rostros más recordados del cine, La Ventana Indiscreta es un gran clásico para introducirse en el mundo del cine.

Tres idénticos desconocidos (2018) – Tim Wardle: El paradigma del documental moderno.

Nueva York, 1980: tres completos extraños descubren accidentalmente que son trillizos idénticos, separados en el momento del nacimiento. Una alegre reunión tras 19 años los catapulta a la fama internacional, pero también abre un secreto extraordinario e inquietante que va más allá de sus propias vidas y podría transformar nuestra comprensión de la naturaleza humana para siempre.

A menudo olvidados, los documentales también son cine. Plasman historias reales que muchas veces superan la ficción. Tres idénticos desconocidos dejará con la piel fría a más de uno. Usando la estructura de una película de suspenso demuestra como este género a menudo olvidado tiene muchas propuestas a tener en cuenta.

Ciudad de Dios (2002) – Fernando Meirelles/ Kátia Lund: Acción más allá del blockbuster

Basada en hechos reales, describe el mundo del crimen organizado en Cidade de Deus, un suburbio de Río de Janeiro, desde finales de los sesenta hasta principios de los ochenta, época durante la cual el tráfico de drogas y la violencia impusieron su ley en las favelas. A finales de los sesenta, Buscapé, un niño de 11 años tímido y sensible, observa a los niños duros de su barrio, sus robos, sus peleas, sus enfrentamientos diarios con la policía. Pero él sabe muy bien lo que quiere ser si consigue sobrevivir: fotógrafo. Dadinho, un niño de su edad que se traslada al barrio, sueña con ser el criminal más peligroso de Río de Janeiro y empieza su aprendizaje haciendo recados para los delincuentes locales. Admira a Cabeleira y su pandilla, que se dedican a atracar los camiones del gas. Un día Cabeleira le da a Dadinho la oportunidad de cometer su primer asesinato.

El thriller, las películas de acción, suspensas o bélicas no le pertenecen únicamente a Estados Unidos. Alrededor del mundo se hacen obras maestras de estos géneros que merecen la pena ser vistas. En Ciudad de Dios la violencia nunca parece exploitation: la única sacudida que experimentas es al estar en las manos de un narrador magistral, abriendo los ojos a un mundo que realmente sientes que existe.

¿Qué película recomendarías para iniciarse en el mundo del cine?

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