¿Podrás perdonarme? es una película biográfica estadounidense de comedia dramática de 2018 dirigida por Marielle Heller y escrita por Nicole Holofcener y Jeff Whitty, basada en la memoria de Lee Israel del mismo nombre. Está protagonizada por Melissa McCarthy como Israel y sigue su historia mientras ella intenta revivir su carrera como escritora falsificando cartas de autores y dramaturgos fallecidos.

Al hablar de esta cinta se vienen muchas cosas a la mente, una de las primeras es la magnifica actuación de Melissa McCarthy que, conocida por sus roles cómicos en filmes como “Chicas armadas y peligrosas”, “El alma de la fiesta” o “la jefa”, esta vez se presenta encarnando una Lee Israel solitaria, lúgubre alcohólica, carismática y brillante que logra llegar a todos los tonos sin pasar ninguna linea, dando la cuota suficiente de amargura, seriedad, soledad, alegría, humor negro y porque no decirlo… Amor. Creando un personaje que por más cosas malas que hiciera en ningún momento dejas de entender y querer,  emocionando completamente a quien se entregue a la historia de esta escritora.

Otro asunto interesante es la aparición de leal Jack (Richard E. Grant) que con un talento y elegancia digna de un actor ingles entrega los matices necesarios para lograr hacer brillar al personaje de McCarthey en toda ocasión, La amistad de estos dos personajes tanto como sus interpretes nos recuerdan el nivel actoral conseguido por Jim Carrey y Kate Winslet en “el eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, donde también después de muchos papeles sobre actuados y poco valorados de un actor americano más bien dedicado a la comedia se le entrega la oportunidad de interpretar un personaje más oscuro y lo consigue de forma brillante, pulcra y completa de la mano de una co-protagonista inglesa como Kate Winslet que se vuelve la luz guía y equilibrio perfecto para el film, esto mismo ocurre en ¿Podrás perdonarme? Con este dúo incomparable de McCarthey y Grant que transforman una historia simple en una verdadera obra maestra. Entre miserias, alcoholismo, antros queer y fecas de gato, entre otras variantes del mal vivir sólo queda decir que si, si se puede perdonar  después de salir del cine tras ver esta película (se recomienda llevar pañuelos y muchas ganas de llorar).

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