La trama principal de la nueva serie europea está contextualizada en futuro tecnológico, Osmosis tiene una temporada de ocho episodios, cada uno con una duración aproximada de 40 minutos. Intentando no dejar ningún spoiler, la serie es fácil de ver, sin lenguaje engorroso, sin enredos técnicos, aún cuando muchas de las situaciones a través de los capítulos tienen directa relación con esta tecnología que afortunadamente o desafortunadamente no tenemos en la actualidad, no es difícil seguir el hilo. Los protagonistas son los hermanos Paul y Esther Vanhove, dos científicos con especialización en neurociencia, estos están a punto de lanzar un proyecto que permite tener el control de aquello que todos queremos en algún punto de la vida y que sin embargo estamos lejos de poder controlar, el amor real. Desde el primer episodio nos presentan las dificultades con las que lidian para presentar el proyecto: escasez de dinero, la competencia y la oposición de un montón de gente, a pesar de ser EL tema de conversación del momento. Antes de estar disponible para todo público, los expertos seleccionaron un grupo de voluntarios que vivirán el periodo de prueba. 

La posibilidad de encontrar a tu alma gemela, es lo que elijes si decides ser parte de Osmosis, la certeza absoluta de tener una conexión real y respaldada por la ciencia, a través de tu cerebro, la felicidad verdadera.

Visualmente la serie nos ofrece muchísimo y de calidad, la mirada de un París de un futuro no tan lejano, son un deleite para nuestros ojos, nos muestra jardines verticales y terrazas verdes, la paleta de colores en la que se mueve, los enfoques, las tonalidades y contraste del infaltable neón, nos transportan a unas décadas más delante de la actualidad de manera exquisita.

Osmosis es uno de los más recientes lanzamientos de Netflix, y consigue el objetivo de entretener y transportarnos, de manera sencilla y a la vez compleja, por esto no puedo dejar de recomendarla e invitarlos a que juzguen ustedes y me cuenten que tal.

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