Pesadilla al amanecer: Desde el 6 de junio en cines

Por Macarena Carrere

Rassvet’ en su idioma original (que en realidad se escribe ‘Рассвет’) o ‘Quiet Comes the Dawn’ en inglés, trata el caso de Svetlana (Aleksandra Drozdova) quien luego de sufrir la misteriosa muerte de su hermano, comienza a sufrir de pesadillas extremadamente realistas que no le permiten descansar. Para poder comprender la muerte de su hermano y detener estas horribles pesadillas, Svetlana prueba con una terapia de sueño alternativa que consiste en inducir sueños lúcidos colectivos junto a otros tres personajes que también sufren de algún trastorno del sueño. Es aquí donde entramos en un espiral de universos oscuros y oníricos, en donde estos cuatro personajes intentan enfrentar sus miedos para poder despertar de esta pesadilla que pareciera no tener final.

‘Pesadilla Al Amanecer’ es la película debut del director Pavel Sidorov y el debut protagónico de la actriz Aleksandra Drozdova. Y que una ópera prima rusa llegue a nuestro país, es que vale la pena. Porque aunque en Chile no acostubramos ver cine ruso, esta cinta llega para jugar con nuestro inconciente y reaparecer en nuestros sueños más plácidos. Y es que ¿quién no ha vivido la angustiante experiencia de no poder despertar de un sueño? Sidrov nos sumerge en un universo onírico no muy agradable, cambiando la visión amable que tenemos de los sueños lúcidos que asociamos a experiencias placenteras donde tenemos poder y libertad absoluta para hacer y deshacer a nuestra voluntad con nuestro sueño, para proponer un mundo onírico en el cual es el sueño quien hace y deshace con quien sueña. De esta forma tenemos un sueño (o pesadilla en este caso) que genera todas las modificaciones que desea, mientras la persona soñadora está en una verdadero loop de horror e inseguridad.

‘Pesadilla Al Amanecer’ es, entre muchas otras cosas, un film con un logrado ambiente oscuro y tenebroso que juega principalmente con el terror psicológico. Un par de monstruitos, algunos sucesos paranormales, un que otro salto por aquí y por allá generan en quien observa desde la butaca una mezcla entre entretención, confusión y por supuesto, miedito.

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