La actriz trasciende la pantalla para incursionar en el mundo de la producción cinematográfica

Cuando leemos el nombre de Margot Robbie en algún póster en la calle, o en alguna publicidad, la imagen que se nos viene a la mente es la de la chica rubia y sexy que vimos en películas como El Lobo de Wall Street o la villana sufrida y enamoradiza que protagonizó a Harley Queen en Suicide Squad, porque estamos acostumbrados a reconocer a los actores por su imagen, más rápido que por sus interpretaciones. Sin embargo, a pesar de haber comenzado su carrera en el año 2007, Margot se las ha ingeniado para seguir sorprendiendo con su innegable talento para la actuación, y en poco tiempo se ha posicionado como una de las actrices favoritas en películas dramáticas de nivel mundial, que han sido aclamadas por la crítica.

A Robbie, en particular, el ser objeto del rol estereotipado de la mujer en los films, le molesta. En repetidas ocasiones ella ha señalado que su físico tiene poco que ver con su capacidad interpretativa, pensamiento que la ha llevado a rechazar diferentes peticiones del equipo directivo. Sin ir más lejos, en 2016, Margot se rehusó a bajar de peso para interpretar a la esposa del hombre de la selva en la película La Leyenda de Tarzán, argumentando que las mujeres en el siglo XIX no iban al gimnasio y que, por tanto, su apariencia (en ese entonces pesaba 57 kilos), no influiría en absoluto en el desarrollo del personaje.

Margot Robbie protagonizando a Jane Porter en La leyenda de Tarzán.

No es sorpresivo que actrices elogiadas por su belleza física quieran explotar su talento y llevarlo al límite para salir del ideario popular de “la chica sexy” pero sin nada que decir o aportar. En el caso de otra importantísima actriz de Hollywood, Scarlett Johansson, el panorama es similar, pues ella se sometió hace algún tiempo a una cirugía de reducción mamaria, y entre las razones detrás de esta decisión, según fuentes cercanas a la actriz, está la hipersexualización de su cuerpo, la cual se explica por los roles que mayoritariamente ha interpretado, haciendo alusión a su aparente sensualidad, lo cual pondría en jaque la posibilidad de realizar trabajos más serios en donde consiguiese mostrar algo más que su esbelta figura: su alto potencial actoral.

Pero la lucha de Robbie por ganarse un lugar en Hollywood por su talento y no por su físico, la han llevado a incursionar en la dirección y producción de cintas donde también es protagonista. Esto ocurrió durante la producción de la película biográfica I Tonya, donde interpreta a Tonya Harding, una patinadora artística que representa el anti-prototipo de femineidad en la industria, donde se apodera de la rudeza de su personaje e interpreta de manera magistral escenas de violencia y sufrimiento donde impera el drama y donde su personificación le significó una nominación a los premios Oscar y a los Globos de Oro, como mejor actriz, entre otros.

Margot Robbie como Tonya Harding en I Tonya.

Es tanto el interés que tiene Margot en demostrar cuan versátil pueden ser sus interpretaciones, que ya ha comenzado a trabajar en la producción de algunas películas, como lo fue ‘Mary Queen of Scots’, donde interpreta a Elizabeth I, un protagónico que le merece aplausos por su impecable transformación en la monarca, donde incluso usó una prótesis en la nariz para dar mayor credibilidad al personaje. Este es el proyecto donde LuckyChap Entertainment, la compañía de producción de Robbie con su esposo, el director Tom Ackerley, demostró su interés por incluir a más mujeres tanto en la pantalla, como detrás de ella.

Durante el rodaje de la película, Josie Rourke, la directora del film, aseguró que “trabajar con Margot en el set y como coproductora fue brillante, puesto que la visión que tuvo de la representación tanto del personaje de Elizabeth, como de todo el trabajo detrás, fue construir un ambiente de hermandad para dar cabida a mujeres talentosas en la realización de la película y por supuesto, en la industria del cine”. En la medida en que las mujeres obtienen mayor participación y protagonismo, sobre todo en aquellas áreas que han sido histórica y repetitivamente ocupadas por hombres, se va construyendo un desafío industrial y social, que nos invita al cambio paradigmático y radical de los estereotipos de género. Robbie ha decidido desafiar a la industria y por supuesto, que queremos volver a ver el impecable trabajo y talento de Margot Robbie en la pantalla grande y por qué no, también detrás de ella.

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