El western ha sido considerado desde sus orígenes como el género cinematográfico americano por excelencia. Ya desde la llegada de los primeros cinematógrafos a la tierra de las promesas a finales del siglo XIX, las historias que los cineastas tempranos buscaban contar estaban ambientadas en los paraísos llenos de polvo del oeste estadounidense. A día de hoy apenas vemos películas de este género, pues representaba bastante bien la forma en que los estadounidenses se veían a sí mismos y eso ha cambiado tanto que el nuevo vehículo para estas narrativas es el blockbuster moderno, principalmente el cine de superhéroes. Sin embargo, pese a estar prácticamente olvidado aún se realizan magnificas revisiones del género además que siempre es buena idea recordar uno de los capítulos más importantes de la historia del cine occidental. Para aquellos amantes de los duelos al atardecer y los recién llegados al pueblo, estas son diez de las mejores películas westerns que no te deberías perder.

  1. Rio Bravo (1959) –dir. Howard Hawks

El sheriff Chance encarcela por asesinato al hermano de un poderoso terrateniente que intentará liberarlo por todos los medios. Para impedirlo, Chance cuenta con la colaboración de dos ayudantes: un alcohólico y un viejo tullido, a los que se une un joven y hábil pistolero llamado Colorado. Todos ellos se encierran en la oficina del sheriff para impedir que el preso pueda ser liberado antes de que llegue la autoridad estatal para llevárselo.

Qué mejor que empezar con una de las obras que establecieron el género y uno de sus rostros más emblemáticos. John Wayne actúa en una de las películas artesanales que delimitaron el significado del viejo oeste clásico y al que muchos autores retornarían años más tarde con la nostalgia de una América que ya no existía.

  • There Will Be Blood (2007) –dir. Paul Thomas Anderson

Texas, principios del siglo XX. Una historia sobre la familia, la avaricia y la religión. Daniel Plainview se traslada a una miserable ciudad con el propósito de hacer fortuna, pero, a medida que se va enriqueciendo, sus principios y valores desaparecen y acaba dominado por la ambición. Tras encontrar un rico yacimiento de petróleo en 1902, se convierte en un acaudalado magnate. Cuando, años después, intenta apoderarse de un nuevo yacimiento, tiene que enfrentarse al predicador Eli Sunday.

Si Rio Bravo era una cinta sobre el mito del viejo oeste, la obra maestra de PTA y Daniel Day-Lewis quita toda máscara para mostrar una realidad, fría, desgarradora y sangrienta acerca de los hombres que entraron en el desierto buscando riquezas y al perderse en su ambición lo único que encontraron fue sangre.

  • El asesinato de Jesee James por el cobarde Robert Ford (2007) –dir. Andrew Dominik

Narra la historia del más famoso forajido del oeste americano, el carismático e impredecible pistolero Jesse James, un bandolero sudista hijo de un predicador. Mientras Jesse planea su próximo gran robo, declara la guerra a sus enemigos, quienes intentan hacerse con la recompensa -y la gloria- que implicaría su captura. Pero la amenaza más importante a su vida puede que venga de aquellos en quienes más confía…

Hablando de la desmitificación del Oeste, este film que spoilea el final con su título, toma a una de las figuras más emblemáticas de la leyenda western y la coloca en un mundo real donde los cadáveres se descomponen y los cristales se empañan con el paso del tiempo. A través de la brillante cámara de Roger Deakins somos testigos de una de las mejores deconstrucciones del género que se han hecho.

  • El bueno, el malo y el feo (1966) –dir. Sergio Leone

Durante la guerra civil norteamericana (1861-1865), tres cazadores de recompensas buscan un tesoro que ninguno de ellos puede encontrar sin la ayuda de los otros dos. Así que colaboran entre sí para conseguir el botín.

Que una de las obras más emblemáticas del género sea realizada por un italiano en los desiertos de España les dé una idea clara acerca del absoluto entendimiento de Sergio Leone y Clint Eastwood sobre el western y lo mucho que aportaron al medio al punto de ser considerada una obra cumbre y referenciada incluso cincuenta años después.

  • No Country for Old Men (2007) –dir.  Joel Coen, Ethan Coen

En 1980, en la frontera de Texas, cerca de río Grande, Llewelyn Moss, un cazador de antílopes, descubre a unos hombres acribillados a balazos, un cargamento de heroína y dos millones de dólares en efectivo.

Si hablamos de westerns modernos, es decir, películas ambientadas en la época moderna pero que comparten los temas y las formas de los clásicos, esta cinta de los Coen es un ejemplo perfecto. Sin importar si estás o no familiarizado con el género, el thriller es tan brillante y con unas actuaciones a la altura que se puede disfrutar en cualquier lugar y época.

  • Once Upon a Time in the West (1968) –dir. Sergio Leone

Brett McBain, un granjero viudo de origen irlandés, vive con sus hijos en una zona pobre y desértica del Oeste americano. Ha preparado una fiesta de bienvenida para Jill, su futura esposa, que viene desde Nueva Orleáns. Pero cuando Jill llega se encuentra con que una banda de pistoleros los ha asesinado a todos.

Hablando de joyas del spaghetti western, mentes maestras del cine italiano como Bernardo Bertolucci, Dario Argento y Ennio Morricone unen sus fuerzas con Leone para relatar una venganza cocinada a fuego lento bajo el infernal sol del oeste americano.

  • Los siete magníficos (1960) –dir. John Sturges

Los humildes habitantes de un pueblo mexicano, que viven modestamente de la agricultura, se hallan a merced de una despiadada banda de forajidos que constantemente les exigen un pago por sus cosechas. Como ellos no saben defenderse, deciden contratar los servicios de siete pistoleros, siete implacables mercenarios cada uno con una habilidad especial en el manejo de las armas.

Aunque no lo parezca, esta película es la adaptación occidentalizada de la mítica Los Siete Samuráis de Akira Kurosawa, quien se inspiró en los westerns tempranos para contar una historia más propia de su cultura que volvió a occidente para convertirse por propios méritos en un clásico y que hace poco recibió un remake bien recibido tanto por la crítica como por el público. Una película imperdible.

  • París, Texas (1984) –dir.Win Wenders

Un hombre camina por el desierto de Texas sin recordar quién es. Su hermano lo busca e intenta que recuerde cómo era su vida cuatro años antes, cuando abandonó a su mujer y a su hijo. A medida que va recuperando la memoria y se relaciona con personas de su pasado, se plantea la necesidad de rehacer su vida.

Esta es una elección bastante más alejada de las formas reconocibles del western, pero que aún mantiene su melancolía y búsqueda por tiempos mejores que ya solo existen en la memoria. A pesar de ser producida por Francia y Alemania, pocas veces se han visto retratos así del gran desierto en el oeste y su efecto en las personas.

  • Slow west (2015) –dir. John Maclean

Jay es un joven aristócrata escocés que, en pleno siglo XIX, llega al viejo Oeste americano para emprender un viaje que le permita reunirse con la mujer que ama. En el camino se cruza con un misterioso y tramposo forajido, que se ofrece a acompañarle en su aventura.

Con un tono más intimista e indie que va entre El asesinato de Jesee James y el cine de los Coen, Slow West es la prueba de que autores modernos pueden aún contar grandes historias en pequeños detalles y darle la vitalidad a un género cada vez menos conocido.

  1. La diligencia (1939) –dir. John Ford

Personajes muy variopintos emprenden un largo, duro y peligroso viaje en diligencia. Entre ellos, un fuera de la ley en busca de venganza, una prostituta a la que han echado del pueblo, un jugador, un médico, la mujer embarazada de un militar, un sheriff. Las relaciones entre ellos serán difíciles y tensas. Además, durante el viaje, tendrán que afrontar el ataque de una partida de indios apaches.

Regresando a lo más clásico no podía faltar el nombre de uno de los Titanes del cine clásico y que serviría de inspiración para maestros desde Orson Welles hasta Stanley Kubrick. John Ford cuenta una historia de lo más estadounidense en una época donde el patriotismo estaba a la orden del día, lo que habría terminado en algunas decisiones de guión que hoy serían vistas como cuestionables, pero que sirven de ejemplo perfecto de la era dorada del western.

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