Las tardes de otoño son exquisitamente nostálgicas y hoy, de manera muy especial limpie mi corazón y recordé como llegué donde estoy. Como pude aceptar que de una forma u otra, nunca logré sentirme parte de algo, ni siquiera de mí. Quiero hablar del disco que me elevó tan alto, que la caída destrozó mi ser en mil pedazos. Y aquí estoy escribiendo, totalmente reconstruida.

Ok Computer,  disco de la banda británica Radiohead, lanzado el 16 de junio de 1997. Nos ofrece en su portada  el cruce de la  carretera de Connecticut, con una fotografía que fue tomada desde el Hotel Hilton, donde la banda se hospedó en agosto del 96.

Álbum de 12 temas, que bajo mi parecer, ordena de manera precisa, cada uno de sus tracks,  encaminándonos  en un sendero de preguntas y cuestionamientos, tocando así,  nuestra fibra más íntima. Así es como nos ofrece una larga charla con nuestros demonios, dónde cada palabra remueve con furia lo que algún día pensaste sobre la vida, donde quizás, la mejor compañía es la soledad; una mente despierta y dispuesta a sentir sin juzgar.

No soy una experta en conocimientos musicales, pero si un alma apasionada de la música, y desde el minuto uno de este álbum, comprendí que esta banda me acompañaría por el fin de los tiempos.

Radiohead no es del gusto de todos (y es normal), aunque de una forma u otra, todos logramos reconocer algún tema de ellos, por ejemplo Creep. Sii bien OK Computer cuenta con ciertas partes rítmicas, son prácticamente fugaces, ya que la especialidad del menú es la densidad, oscuridad y una gran nostalgia en esencia pura.

Radiohead nos permite comprender cada una de sus letras a nuestro antojo. No nos subestima y dentro de la complejidad de cada una de ellas, siempre la banda comparte alguna pequeña herida y/o vivencia de algún integrante, en especial del vocalista.

Con el tema Airbag, Thom Yorke, nos muestra su fobia a cualquier tipo de vehículo, debido a un accidente  de auto que sufrió junto a su novia en el año 87.  Podemos ver este  miedo plasmado  en el videoclip de Karma pólice, donde podemos palpar el terror que  le causan  los accidentes automovilísticos.

Vibren y abracen el arte en estos momentos de oscuridad y no se depriman por el confinamiento, aprovechen este momento donde el exterior está detenido, para que puedan ver con detalle qué cambiarían de su propio mundo.

“Es muy fácil ser miserable. Ser feliz es complicado pero más entretenido.” Thom Yorke.

Por: Dayana Guzmán

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