Quienes vieron la primera temporada de “After life” saben que no es solo una comedia. Aunque su creador, productor, director y protagonista es Ricky Gervais, la serie ha mostrado que, aunque contenga una cuota importante de humor negro e irreverencia, es mucho más que eso. Tiene una sensibilidad especial que nos toca en lo profundo, más allá de lo que podemos confesar.

Ya estrenada, la segunda temporada sigue mostrando las peripecias de Tony, un periodista viudo que no puede superar la muerte de su esposa y pasa sus días mirando los videos que ella le dejó grabados con consejos para seguir viviendo sin su compañía.

Así, los días de Tony son todos iguales, como si estuviera viviendo en la película “El Día de la Marmota”. De hecho, el mismo personaje lo dice así. En su mente, no deja de plantearse el sentido de la vida y solo encuentra consuelo en su perra, que parece ser el único ser vivo que lo necesita.

Esta insoportable levedad de su ser se oculta detrás de un humor ácido, de una supuesta frialdad que se resquebraja cuando, en la intimidad de su soledad, Tony deja salir su desesperación tomando, sentado en su sillón.

Quizás sea esa identificación que todos tenemos con las ironías de la vida que se reflejan en cosas tragicómicas, o quizás sea la sutileza que logran los diálogos de “After Life” lo que nos conecta con la serie. Partiendo de un personaje destruido por dentro, ensimismado en su dolor, logramos distinguir exquisitos momentos de comedia que solo podemos vivir cuando damos todo por perdido.

En el día a día de Tony podemos ver la melancolía y nostalgia de su duelo, y la pésima forma en que él soporta la pérdida y el dolor que eso le provoca… pero a la vez, percibimos la sutileza con la que el universo hace que todo cuadre y nos permite reconciliarnos con la vida.

El manejo del sarcasmo, el humor negro, la construcción de los personajes secundarios y el formato de esta serie, compuesta por 2 temporadas de 6 episodios de 25 minutos cada una, hacen que sea, sin dudas, una de las mejores opciones para maratonear.

Y como el Universo hace que todo cuadre, Gervais abaraja la posibilidad de una tercera temporada, pero dependerá exclusivamente del éxito de la segunda en Netflix. En cuanto a la historia, dejaron varias tramas abiertas para una eventual entrega de nuevos episodios.

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