El tan esperado 2021 ya está aquí. La crisis y la pandemia que empezó en el 2020, por culpa del Covid-19, cambió tantos sectores de la vida, que ni siquiera el cine salió ileso de eso. Tal vez una de las últimas películas que vi en una sala, antes de que entraramos a cuarentena, es ‘Parásitos’, la que para mí fue la mejor película del año pasado. 

Sin embargo, como no había hablado de ella por aquí, y aunque quizás ya se ha dicho mucho de ella, quiero empezar este 2021 saldando esa deuda de contar mi punto de vista sobre la cinta asiática. 

Lo primero que tengo que decir, es que si pasaste todo el 2020 sin verla, corre y mírala ya, está en Netflix, luego de que la hayas visto, ven y continúa leyendo. 

Empecemos por la historia que nos decide contar Bong Joon-ho, al principio parece ser un simple suceso de una familia surcoreana, que vive en un barrio marginal de la capital. Vemos a cuatro integrantes que viven en una casa medio subterránea que intentan robarse la señal wifi del vecino; ese acto, aunque parezca pequeño, nos deja ver ya un premisa de los personajes que se desarrollará con más ahínco en los minutos próximos: esta familia dentro de un marco social exigente, hace lo que sea para sobrevivir. 

Como decía son cuatro las personas que conforman esta familia, papá, mamá, hijo mayor y hermana menor, por un acto que podría llamarse divino, un amigo del hijo, le concede la oportunidad de ser profesor privado de inglés, para una alumna de una familia muy rica en los suburbios de Seúl. 

Desde aquí vemos cómo los personajes empiezan a adoptar un rol muy teatral, para fingir unos personajes que en realidad no son. El hijo mayor, propicia la llegada de su hermana a  la casa, como profesora de arte. Los propietarios del hogar, se dejan seducir por el encanto de ambos, abriéndoles la puerta de consejeros en distintos aspectos de su tranquila vida. 

Todos sabemos cómo la familia de clase baja se apodera de los servicios en todos los sentidos, pero lo realmente interesante empieza a ocurrir cuando el argumento nos deja ver cómo las necesidades en ese mismo bajo nivel de vida se comparten, e inclusive son mayores, por lo que las medidas que se toman tienden a ser más desesperadas aún. 

¿Cómo es posible que haya gente viviendo bajo una casa? ¿Bajo tierra? Quienes parecen ser los parásitos a primera vista, son las personas que llegan a la casa, pero a medida que el argumento se desarrolla, vemos cómo hay clases sociales en los parásitos, porque también ricos, esos que creen que por tener dinero, pueden vivir a costillas del trabajo y sacrificio de quienes le prestan sus servicios. 

‘Parásitos’ es una película que hay que ver al menos una vez cada año, porque es de esas obras cinematográficas que nos ayudan a poner los pies sobre la tierra, a darnos cuenta de lo mezquina que puede llegar a ser nuestra “zoociedad”, y de cómo la esperanza, termina siendo un factor que ayuda a mantener ese status quo en el que vivimos. 

Hemos pasado un año encerrados en nuestras casas, ¿ya somos más empáticos? ¿nos preocupamos más por el ambiente? ¿somos conscientes a la hora de hacer compras? ¿sabemos que el privilegio es en muchos casos el resultado del trabajo duro de otros? 

Que esta película y el 2020 hayan coincidido, es una extraña y maravillosa causalidad, por al final, si hay un sentido detrás de estos dos acontecimientos, es que para salir de la situación actual, -y no me refiero a solo la pandemia- debemos dejar de ser tan parásitos. 

Ojalá que en este 2021, el mundo y el cine, nos sorprenda positivamente. 

Por Marcelino Cuéllar Castro.

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