Hace algún tiempo atrás apareció una película tan exquisitamente hermosa como aterradora. “La Casa Lobo” nos mostraba una historia sombría y potente que nos conquistó a todos los amantes (y no) del terror, utilizando la técnica del Stop Motion. Y es que es imposible negar que el trabajo dirigido por Cristóbal León y Joaquín Cociña es increíble. La ambientación, tanto visual como musical, mezclada con esta historia basada en ciertos hechos que ocurrieron en Chile hizo que “La Casa Lobo” se convirtiera en una pieza clave y de visionado casi obligatorio. 

Dejando este largometraje a un lado, planteamos la siguiente pregunta. ¿Es posible hacer algo hermoso y aterrador al mismo tiempo? Claro que sí, y ambos realizadores son la prueba de ello. Nos lo demostraron antes y nos vuelven a demostrar que se puede con su siguiente proyecto; “Los Huesos”.

“Los Huesos” es una inmersión en la historia reciente de Chile justo cuando el país está redactando una nueva Constitución para sustituir el documento actual, aprobado durante la dictadura de Augusto Pinochet. Será la primera vez desde 1833 que la Constitución chilena sea redactada por una convención ciudadana elegida por votación popular. Esta deberá ser aprobada por un plebiscito en 2022.

No vamos a entrar en hablar de la temática o de lo que ocurre en este cortometraje, nos vamos a enfocar en su técnica y cómo se logra combinar la palabra “belleza” con “perturbador”. Recuerdo mi infancia cuando el internet no era lo que es hoy y un amigo de un amigo conocía un video que estaba perdido en Youtube, al ver ese video que eran imágenes random con una canción tétrica de fondo, me engrifé como un gato asustado. “Los Huesos” me produjo cierta nostalgia al hacerme sentir algo muy similar, claramente desde un ámbito mucho más pulcro y bello en lo que a calidad respecta. 

El nuevo proyecto de Cristóbal León y Joaquín Cociña produce cierta pregunta: ¿Debería estar viendo esto?. Nuevamente vuelven a darnos un trabajo con imágenes bastante aterradoras y oníricas, que se combinan a la perfección con belleza. La dirección artística que vemos en “Los Huesos” es increíble y cada detalle que se puede apreciar en la pantalla, suma a la experiencia. El hecho de que esté en blanco y negro le da un plus a este viaje, lo vuelve más interesante y realmente parece una clásica pieza perdida en el tiempo que no deberíamos estar viendo.

Sin dejar a un lado lo que ya es perturbador ver a Jaime Guzmán y Diego Portales en esta faceta que se nos presenta, la música apoya la idea de incomodar al espectador. A ratos es dulce y agradable, para luego pasar a crear una tensión genuina y orgánica. Todo lo sonoro pasa a ser un personaje importante dentro del cortometraje y se va mezclando de forma bastante adecuada a las imágenes mostradas.

“Los Huesos”, fue el cortometraje ganador en el 78 Festival de Venecia y contó con el reconocido director Ari Aster (Hereditary / Midsommar), como productor ejecutivo. Viniendo también de conocer el trabajo anterior de ambos directos, que ya parecen estar marcando un sello personal, “Los Huesos” es una pieza hermosa y con mucha técnica que, al mismo tiempo, es bastante oscura.

Comentarios

Comentarios

- Publicidad -
VíaMundo Películas
Artículo anteriorHoy comienza el 54° Festival de Cine Fantástico de Sitges
Artículo siguienteJuzgaste, Suicidio Colectivo invita a reflexionar sobre la Migración, toma de terrenos y el salvaje negocio inmobiliario.