El jueves pasado se estrenó en Cine Gaumont y en Cine.ar TV, el documental “Ilse Fuskova”, dirigido por Liliana Furió y Lucas Santa Ana. Una obra testimonial maravillosa, filmada entre 2018 y 2021, que reescribe el camino de hormigas que realizó Ilse junto a sus compañeras en el trazado de las luchas feministas y lésbicas de la historia Argentina. Este es un documental que sin duda conmueve, tanto por la intimidad de los encuentros como por la toma de consciencia sobre la importancia histórica de la figura y la militancia de Ilse. De modo que le queda corta (cortísima) la categorización “biográfica”. Si bien el documental nos conduce a la Ilse de hoy (de 92 años) desde y a partir de su nacimiento en 1929, la película narra otro nacimiento aún mayor: el de todo el colectivo LGBTIQ+ argentino, dándole una fuerte dimensión histórica, social y política a las militancias y activismos a lo largo de una historia desconocida. 

Cuando transitamos, por ejemplo, la última Marcha del Orgullo y vemos a les cientos de miles de personas afirmando sus existencias y libertades, se dificulta imaginar que esa misma marcha, treinta años atrás, estaba conformada por un puñado de valientes que plantaron la semilla y regaron la tierra con tanto esfuerzo y convicción. Llega a resultar hasta irrespetuoso el desconocimiento que existe en torno al universo de Ilse y de Carlos Jáuregui, sobre quien Lucas Santa Ana desarrolló una producción previa. Este documental viene a reivindicar ésto, la historia de y desde Ilse Fuskova. Propone, a partir de una obra biográfica y sumamente emotiva, ubicarla a la luz de la reconstrucción de la historia como referente clave de las luchas que aún hoy seguimos llevando adelante. 

En su temprana juventud, Ilse fue azafata de Scandinavian Airlines y cuando comenzó a escribir en Revista Chicas fue para exponer sus experiencias como mujer dentro de una empresa machista y patriarcal. Así inició su recorrido como periodista y, decididamente, como militante feminista. Pero Ilse nunca se conformó con los espacios que iba conquistando, sus inquietudes la llevaron a redescubrirse en la fotografía (y en otras artes) a medida que militaba por la visibilidad de un feminismo lésbico completamente oprimido por la sociedad y por el mismo movimiento feminista de la época. La obra de Furió y Santa Ana desliza estas experiencias a través de la voz poética de Ilse, que pareciera narrar un cuento de cuna sobre la fuerza y el amor. 

En el transcurso de los años 90, Ilse fue invitada a los medios masivos de comunicación de Argentina como representante del colectivo de lesbianas. Muchas de las veces fue acompañada por su esposa Claudina Merek, otra incansable militante feminista. Los debates se dieron en el histórico almuerzo con Mirtha Legrand, en 1991 (momento icónico dentro de la visibilidad lésbica en la televisión), hasta en el programa Amor y Moria (conducido por Moria Casán) y La Mañana de Mauro Viale, en donde enfrentaron a un grupo de religiosos entre los que se encontraba el cura (hoy condenado por abuso de menores): Julio Grassi. A causa de su exposición pública, Ilse debió librar muchas batallas: antes de ser Fuskova usó el apellido del padre: Wünsche. Más adelante, Kornreich, el apellido del marido; sin embargo, ambos le fueron prohibidos al afirmarse como lesbiana. A comenzar los 90, adoptó el apellido de su madre checa, Fuskova, hasta hoy. 

Carlos Jáuregui, referente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), comprendió en los 80 que la lucha debía integrar a todo el colectivo de disidencias. Con este objetivo, realizó una masiva compra de “Cuadernos de Existencia Lesbiana”, publicaciones que Ilse y sus compañeras militantes venían realizando sin mucha salida por fuera del colectivo mismo. Así, Carlos se acercó a Ilse, a la militante trans Karina Urbina y al pastor protestante Roberto González, para proponerles una lucha conjunta de la comunidad de gays, lesbianas y trans de nuestro país. En el documental podemos ver el registro de Ilse junto a Lohana Berkins en el Primer Encuentro Nacional Lésbico Gay Travesti Transexual Transgéneros de 1992 que dio nacimiento a la primera Marcha del Orgullo.Hoy Ilse es ecofeminista y se involucra en las luchas ambientales en contra del cambio climático. Sigue marchando y haciendo arte, como lo ha hecho siempre. Una mujer poesía, una visionaria. En las tomas finales del documental, Ilse muestra uno de sus actuales collages y explica algo así como: “es un hombre-mujer… porque viste que ahora se puede ser hombre y mujer”. Definitivamente todes debemos seguir aprendiendo de la profunda noción de movimiento y la perspectiva de resignificación que impulsa a Ilse hasta hoy, a sus 92 años.  Por todo lo dicho, Ilse Fuskova es un documental imprescindible para nuestras generaciones.

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VíaMundo Películas
FuenteCarla Duimovich Nigro
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