2073: La advertencia tardía

2073 de Asif Kapadia, la advertencia tardía que debes ver. La cinta se está presentando en el Festival Internacional de Cine de Londres.

Es interesante que hace menos de diez años veíamos la ciencia ficción como algo lejano. En 2073 vemos un mundo inminente que podría parecer fantasía, mientras se construyen castillos en el cielo para aquellos que dominan el mundo y, paradójicamente, son los mismos que lo están destruyendo.

La mayoría de las personas ha sido programada para formar parte de este sistema, quizás inconscientemente, o tal vez con cierta conciencia. Pagamos por crímenes sin darnos cuenta, nos enfermamos a causa de ellos y luego pagamos por medicinas. Nos han educado a reciclar nuestras bombillas para «salvar» a los peces que eventualmente terminan en nuestro plato, ignorando que el 70% de los desechos en los océanos provienen de la pesca industrial, una fuente de contaminación mucho más peligrosa que una simple bombilla. No digo que no debamos reciclar, todo ayuda, pero el problema de fondo es mucho más profundo.

En 2073, vemos a una mujer gritar y llorar mientras el Amazonas es incendiado. Ella está en contra de la destrucción, pero tal vez no sepa que esos incendios son para abrir espacio a la ganadería, y que esa carne probablemente terminará en su plato. Ella no es consciente de que está pagando por la destrucción de su hogar, de nuestro hogar.

Hace unos años, era impensable imaginar que, sobre nuestras cabezas, los líderes mundiales estarían construyendo un nuevo universo solo para ellos, un espacio donde claramente no cabemos todos. Desastres naturales, el resurgimiento del fascismo y un cambio climático irreversible son algunos de los temas que esta película, ya no tan futurista, nos presenta.

2073 se muestra como una advertencia. Su propio cartel lo deja claro, pero ¿no es ya demasiado tarde para cambiar algo? Estamos controlados por nuestros teléfonos. Saben lo que queremos, lo que somos. Hemos sido escaneados como productos que serán descartados en medio de guerras, protestas y desastres naturales, mientras nuestros cuerpos son arrastrados por las corrientes de huracanes que golpearán nuestros hogares, más temprano que tarde.

Es una película necesaria. De esas que te dejan pensando, cuestionando cómo hemos perdido una guerra para la cual nosotros mismos financiamos las armas y aseguramos que seríamos los derrotados. Es tarde, pero aún podemos hacer algo para cambiarlo. Podemos dejar de financiar sus puestos de poder. Podemos salvar el planeta, a nuestros animales y a nosotros mismos. El veganismo es el camino, aunque pocos se atrevan a decirlo.

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