Dispararon al Pianista reconstruye historias perdidas del jazz brasileño

Con animación magistral y testimonios reales, la película Dispararon al pianista (2023), se presenta como parte de la parrilla de IN-EDIT.

En la última versión de In-Edit en Centro Arte Alameda, la proyección de la película Dispararon al Pianista (2023), de Fernando Trueba y Javier Mariscal, fue una inmersión animada en el jazz brasileño de los sesenta y setenta. Se trata de un documental construido con las voces reales de aquella generación y las que les siguieron, y una investigación que se adentra en las dictaduras latinoamericanas y su fuerte golpe a la cultura.

La trama de Dispararon al Pianista se desenvuelve haciendo un paralelo de la propia inmersión del director, Fernando Trueba, en el misterio del virtuoso Tenorio Jr, jazzista brasileño de los sesenta y setenta. El cineasta español, fanático de la música popular brasileña, descubrió el nombre de este pianista en una serie de discos clásicos de samba-jazz que fueron reeditados a principios de los 2000.

“Tenía que hacer esta película para él” comenta Fernando Trueba en el Making Of de la película, “…sacarle del cajón ése donde mete la historia a la gente desaparecida y los deja ahí abandonados, y revivirlo, en la medida en que el cine puede revivir a alguien”.

En forma muy similar a los descubrimientos del propio Trueba, la película es protagonizada por un periodista musical neoyorquino que protagoniza el film, interpretado por la voz de Jeff Goldblum, que decide desentrañar el misterio de este pianista cuyo nombre desaparece de los discos a mediados de los setenta.

Con toques detectivescos, el filme terminará por adentrarse en la historia política reciente de América Latina: por un lado, el fin de la explosión creativa de fines de los sesenta a manos de la llegada del autoritarismo al continente. Y específicamente en el caso de Tenorio Jr., su desaparición forzada durante una gira por Argentina en 1976, el año del Golpe de Estado en aquel país.

Fernando Trueba comenzó a trabajar en la película a modo de documental, entrevistando a la viuda de Tenorio Jr, a músicos que tocaron con él, y así adentrándose en su ambiente. Más de 150 entrevistas alcanzó a juntar el director para el año 2005. Sin embargo, fue la colaboración con el artista Javier Mariscal en la película anterior Chico y Rita (2010) que le dio la pista al formato indicado para contar esta historia.

La animación permitió potenciar los testimonios y las entrevistas reales, y a su vez trasladar al espectador a esa escena perdida de jazz brasileño, bossa nova, experimentación y colaboración musical sin precedentes, efectivamente trayendo a la vida sus vibrantes colores y ritmos.

También permitió entregar una cuota de ficción al viaje de la investigación, que además de Brasil, incluyó los Estados Unidos, donde Fernando Trueba entrevistó a muchos músicos que compartieron con Tenorio Jr. Ahí es donde entra en juego Jeff Goldblum (quien es pianista de jazz, además de actor), dando voz a un personaje empeñado en escribir sobre el bossa nova y la música brasileña, que pasa a ser el interlocutor y el hilo del filme.

Con Chico y Rita, la dupla Trueba – Mariscal ya habían explorado a través de la animación el mundo del jazz latino, en La Habana, París y Nueva York. El proyecto se llevó el premio a Mejor Película de Animación en los Goya y los premios del Cine Europeo, además de recibir una nominación a los Óscar 2012 en la misma categoría.

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