Capitán América: Brave New World llega con un nuevo capítulo en el UCM, con Sam Wilson al frente. Sin embargo, en esta entrega, la película opta por algo conocido, entregando un espectáculo funcional que evita tomar riesgos. ¿Puede entonces Capitán América: Brave New World marcar realmente el inicio de una nueva era en el UCM? En Mundo Películas te contamos lo que nos pareció.
El peso del escudo
Después de los eventos de Falcon y el Soldado de Invierno, el general Thaddeus Ross –que ahora es interpretado ahora por Harrison Ford– (al parecer nadie en Hollywood puede jubilar en paz) es elegido presidente de los Estados Unidos. Sí, el mismo Ross de siempre, pero sin bigote. Y aunque su historial de desconfianza hacia los superhéroes sigue intacto, ahora necesita la ayuda de Sam Wilson (Anthony Mackie), el nuevo Capitán América, para impulsar un tratado internacional que suena demasiado ambicioso como para no terminar en desastre. Todo transcurre más o menos dentro de lo predecible hasta que, sorpresa, un grupo de supersoldados decide que Ross no es su presidente favorito y organiza un atentado. Ahora, junto a Joaquín Torres (Danny Ramirez), el nuevo Falcon, Sam debe descubrir quién está detrás del complot antes de que el país se desmorone.

Marvel en piloto automático
En esta entrega, Marvel nos regala un toque de nostalgia con una historia más “terrenal”: sin portales intergalácticos, sin invasiones alienígenas y sin amenazas que evaporan a la humanidad con un chasquido. Solo conspiraciones políticas, supersoldados y, por supuesto, más de un cameo sorpresa para mantenernos atentos.
Las secuencias de acción cumplen con lo esperado, con el espectáculo habitual, aunque algunas escenas dejan en evidencia un desgaste en los efectos especiales que resulta difícil de ignorar. La estructura, por su parte, sigue un esquema predecible, sin giros sorprendentes ni apuestas que desafíen al espectador. Marvel se mantiene en su zona de confort, aferrándose a una fórmula que ha funcionado antes, pero cuyo impacto ha perdido fuerza con el tiempo, lo que es complejo considerando que esta entrega es el inicio de una nueva era en el UCM.
Lo bueno y lo que pudo ser mejor
En cuanto a la actuación, Harrison Ford se interpreta un buen Thaddeus Ross, demostrando una vez más por qué estos personajes le quedan tan bien. Anthony Mackie aporta energía y simpatía, especialmente en sus interacciones con Joaquín Torres (Danny Ramirez), donde la química entre ambos hace que cada escena fluya de manera natural. Pero quien realmente sorprende es Ruth Bat-Seraph (Shira Haas), que, con su 1.50 de estatura, logra imponer respeto digno de una mujer de acción.
La película sugiere un conflicto político y social con potencial, aunque nunca llega a desarrollarlo del todo. Las escenas de acción cumplen con el espectáculo esperado, aunque en ciertos momentos falta una carga emocional que haría que los enfrentamientos tuvieran mayor peso. Sin embargo, se agradece el regreso a una narrativa con villanos de ambiciones humanas y una trama centrada en dilemas más concretos, dejando de lado las amenazas cósmicas que han dominado el UCM en los últimos años.
Esta entrega busca consolidar a Sam Wilson como Capitán América. Sin el suero del supersoldado, pero con la certeza de que el escudo representa una causa que trasciende la fuerza física, la historia apuesta por valores humanos y la lucha por demostrar que el heroísmo no depende de poderes extraordinarios. Existe para reforzar su legado y generar un impacto, aunque con un desarrollo más extenso, quizá en formato de serie, la historia habría alcanzado otro nivel.
Conclusión
Capitán América: Brave New World funciona como entretenimiento, pero deja la sensación de que pudo ofrecer más. En un momento clave para el UCM, habría sido interesante ver una historia que explorara con mayor profundidad el impacto de Sam Wilson como el nuevo Capitán América. El escudo sigue en buenas manos y hay que esperar a ver qué cosas más nos trae Marvel con este personaje. De momento, la película se estrena el 13 de febrero en todas las salas de cine del país.













