“El Conjuro: Últimos Ritos” sella el legado de los Warren

Conversamos en exclusiva con su director, Michael Chaves, sobre la presión y la oportunidad de dirigir el adiós definitivo.

Cerrar un ciclo no es fácil para nadie, y menos aún cuando se trata de una de las sagas de terror más influyentes de la última década (así dicen). “El Conjuro: Últimos Ritos” llega con la mochila de ser el capitulo final para Ed y Lorraine Warren, dos personajes que se han incrustado en la cultura popular. ¿Logrará estar a la altura de su propia historia? En Mundo Películas tuvimos la oportunidad de conversar con su director, Michael Chaves, quien nos dio algunas claves sobre la intención detrás de este esperado cierre. 

El demonio de Pensilvania

“El Conjuro: Últimos Ritos” es el último gran exorcismo de los Warren, con Patrick Wilson y Vera Farmiga cargando, quizá por última vez, el universo de James Wan. La cinta nos lleva a Pennsylvania en 1986 (el año en que nací), donde una familia común comienza a sufrir fenómenos inexplicables. Los Warren son llamados para enfrentar lo que parece ser uno de los casos más oscuros de su carrera, un enfrentamiento directo con una entidad que amenaza con destruir a la familia y que pone a prueba la fe, el amor y la resistencia de la pareja.

La historia también abre espacio a Judy Warren (Mia Tomlinson) y a su prometido Tony (Ben Hardy), quienes aparecen como nuevas piezas dentro de un legado que busca continuidad. En paralelo, la película recurre a cameos y objetos icónicos de entregas anteriores como La Monja y nuestra querida Annabelle (porque obvio que sí), las cuales funcionan como recordatorios del universo ya construido, reforzando el tono de despedida y apelando a la memoria emocional de los seguidores de la franquicia.

La trama se inspira en el inquietante caso real de la familia Smurl, ocurrido en West Pittston, Pensilvania. Durante más de una década, Jack y Janet Smurl y sus hijas convivieron con una presencia demoníaca que convirtió su hogar en un infierno: olores nauseabundos, sombras y agresiones físicas y sexuales que los envolvieron en un terror inimaginable. En 1991, Robert Mandel llevó el caso de los Smurl al cine con The Haunted, película hecha para televisión protagonizada por Sally Kirkland, cuya interpretación le valió una nominación al Globo de Oro.

Un cierre digno…

«El Conjuro: Últimos Ritos» ofrece un relato que respeta y mantiene el pulso narrativo de la saga. Michael Chaves, en su tercera incursión en este universo, demuestra una comprensión profunda de lo que hace funcionar a estas películas. Como nos confesó en exclusiva su enfoque del terror se basa en lo cotidiano y personal. 

«Son las cosas más simples… como cuando estás solo en casa y escuchas… ya sabes, los espeluznantes crujidos en la casa».

Algo criticado, pero a mi juicio bien logrado, es el tratamiento narrativo que le dan a la familia Smurl. . La cinta se toma el tiempo necesario para construir su dinámica, permitiendo que el espectador conecte con su angustia y desesperación. Con notables interpretaciones, logran proyectar esa vulnerabilidad que la hace sentir real (muy similar a lo logrado con la familia Perron en la primera entrega).

Por supuesto, el pilar emocional sigue siendo la relación entre Ed y Lorraine. Patrick Wilson y Vera Farmiga demuestran una vez más por qué son el alma de esta franquicia. Siento que la película logra darles un espacio para explorar su vínculo y como abordarán este «mal final» en su carrera. Esta sensación de cierre fue una motivación clave para el director. Nos reveló que aceptó el proyecto precisamente porque era el final.

«La idea de que podamos contar un cierre a la historia, contar un capítulo final, es tan rara y una oportunidad tan increíble… Simplemente no podía perdérmela» 

 

¿Adios definitivo?

«El Conjuro: Últimos Ritos» es una conclusión que se siente merecida, pero quizás un poco cansada. Demasiado que decir en muy poco tiempo y, como dirían en Argentina: «Sha está». La cinta funciona, asusta y cierra bien el arco de los Warren; al menos lo hace con dignidad y cumple con el fan service.

Ahora bien, yo no dejaría el agua bendita muy lejos. Si bien nos despedimos de Ed y Lorraine, un universo cinematográfico, al igual que los demonios, nunca muere realmente. Hollywood siempre encuentra la forma (muy creativa, por cierto) de seguir estrujando este tipo de franquicias y solo espera una buena recaudación en taquilla para traer de vuelta una que otra muñeca diabólica.

So… ¿Adiós definitivo? Ay, no sé. Quizás vuelvan en forma de fichas.

El Conjuro: Últimos Ritos, se encuentra disponible en cines a partir del 4 de septiembre.

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