Blancanieves 2025: ¿un hechizo bien lanzado o una manzana envenenada?

Marc Webb reinventa el clásico con una Blancanieves más audaz y menos nieves.

La eterna pregunta que muchos se hacen al enfrentarse a una nueva versión de un clásico es si logrará capturar la magia original o si se perderá en el intento de modernizarse. La reciente adaptación de «Blancanieves» dirigida por Marc Webb se encuentra en el centro de este debate, buscando equilibrar la nostalgia con una visión contemporánea.​ En Mundo Películas te contamos qué nos pareció.

Un cuento de hadas reimaginado

En esta reinterpretación, seguimos a Blancanieves (Rachel Zegler) en su viaje de la heroína, que comienza desde la opresión hasta su autodescubrimiento y empoderamiento. A diferencia de la versión de 1937, esta Blancanieves se cuestiona más su linaje real, debatiéndose entre su derecho al trono y su papel como heredera. Su travesía, aderezada con números musicales dignos de Broadway, la llevará a conocer a los siete mineros (porque ya no se dice enanos): Gruñón, Estornudo, Feliz, Tontín, Doc, Dormilón y Tímido, quienes a través de su semilogrado CGI, nos harán pasar un buen rato. «Jonathan» (Andrew Burnap), el interés amoroso de turno, abandona el título nobiliario de la obra original para convertirse en un ladrón en esta versión, y guiará a Blancanieves en su viaje que—como dicta el manual—culmina con el enfrentamiento a la Reina Malvada (Gal Gadot).

Espejito, espejito: ¿Vale la pena?

Siendo franco, pensé que sería un total fracaso; sin embargo, logró sorprenderme gratamente. Aunque no soy el público objetivo de las princesas Disney, creo que supera con creces otros live actions que han salido de la casa del ratón. Por un lado, vemos a una Blancanieves carismática y empoderada, pero sin perder la esencia original. Los números musicales realmente entretienen y el vestuario es notable.

Si bien los siete enanitos de CGI dividen opiniones, algunos logran cautivar, como el pequeño Tontín… quizás por su parecido con Dewey de Malcolm in the Middle, no lo sé, pero me cayó bien. Gruñón (mi animal espiritual) también me sacó sonrisas, en especial por su asombroso parecido con Robert De Niro.

Hay algo que sí preferiría no haber visto: a Gal Gadot cantando. No es que lo haga mal (sabemos que hay posproducción detrás), pero la Wonder Woman de Snyder no convence en los números musicales. Su interpretación se siente forzada y poco fiel a la esencia de la Reina Malvada. Sí, la reina debe hacer honor a su nombre, pero a ratos parece más una berrinchuda que una villana con la elegancia y el garbo clásico de la reina bruja. Físicamente encaja, pero es su esencia la que rompe la magia. Insisto, no es que sea terrible, pero Lana Parrilla dejó el listón demasiado alto como para evitar comparaciones.

La manzana del pie.

«Blancanieves» de Marc Webb ofrece una nueva perspectiva a una historia que ha cautivado a generaciones. Invitamos a todos a experimentar esta versión que, sin duda, aportará conversaciones sobre cómo las historias clásicas pueden adaptarse a los tiempos modernos. Es esencial brindar a las nuevas generaciones interpretaciones frescas de los cuentos que nos enamoraron en nuestra niñez, asegurando que su magia perdure. Entonces, ¿puede un clásico de 1937 renacer en 2025 sin perder su encanto? La respuesta está en los ojos de quien la vea.​

«Blancanieves», a partir del 20 de marzo en cines.

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