Con una puesta escena perfecta en su videoclip, la joven promesa nacional aborda desde el dolor su nuevo single, donde se aleja de la estridencia del rock para acercarse más al indie, con una melodía impecable que nos recuerda la música de los años 2000.

De cierta forma, Karla Grunewaldt tiene un antes y un después de ‘Ni siquiera el dinero’, ampliando su grupo de seguidoras (hadas y hados), y cautivando con su propia dirección en este nuevo material audiovisual, que sigue manteniendo el glamour cinematográfico característico de la artista. Con una producción un poco más oscura que se vuelve una marea de emociones para quienes nos deleitamos con su canción.

Conversamos con Karla para introducirnos mucho más en este lanzamiento…

¿Esta canción fue compuesta en cuarentena? 

Fue compuesta antes de la pandemia, pero el arreglo musical lo realizamos en julio de este año aproximadamente. Con Daniel Grunewaldt, músico y mi hermano, creamos primero la guitarra acústica y eléctrica, y a partir de ella, con Loreto Bisbal, mi productora musical y mi mamá, fuimos agregando las voces estilo hada, drums y sintetizadores. Luego Carlos Grunewaldt, músico y mi papá, creó unos violines dramáticos y un bajo que me dejaron fascinada. Fue muy entretenido ver cómo la canción iba creciendo. 

Es muy importante el trabajo colectivo para crear música, ¿Cómo es para ti trabajar en familia? Y para esta canción en particular que habla sobre la pérdida de un ser querido, que obviamente les afecto a todos ustedes ¿Cómo fue el vínculo que se creó en la composición para dar con tan potente y lindo resultado?

Tengo la suerte de que en mi familia el arte siempre ha sido visto de manera profesional, y un trabajo de valor como cualquier otro. Por ese motivo hemos sido muy responsables con este proyecto, por ejemplo, con las fechas de grabación y lanzamiento, pero sin dejar de lado el disfrute y la unión que genera en nosotros como familia. Creo que el hecho de que pasáramos por la misma experiencia, hizo que conectáramos muy bien en la manera de hacer el arreglo musical y lo que queríamos transmitir.

Y el proceso de composición de la canción…

Compuse “Ni siquiera el dinero” a comienzos de este año, antes de la pandemia. Lo que la inspiró fue la pérdida de un ser querido, cuando nos cuestionamos si actuamos como deberíamos, si aprovechamos el tiempo o no con esa persona. La canción nació justo en esos momentos donde el cerebro está en modo explosivo de creatividad e inspiración. Primero fue la melodía, junto al piano. Posterior a eso y de manera casi instantánea, la letra. Tardé 10 minutos aproximadamente en crearla, y sentí que si la modificaba y analizaba demasiado iba a perder su magia (ríe), así que la dejé exactamente como la escribí por primera vez.

Sin duda que ‘Ni siquiera el dinero’ tiene tintes más rockeros, con una guitarra que podemos asociar directamente con la música de finales de los 90’s e inicios del 2000. ¿Qué te llevó a esta oscuridad y entrar en este estilo con la canción? 

Justamente este tiempo de pandemia he vuelto a conectarme con artistas que escuché durante mi adolescencia, como Evanescence, Bjork, Tori Amos, The Cranberries, Mazzy Star, Radiohead, y eso inspiró en muchos sentidos el arreglo musical del tema. Necesitaba lo enérgico, nostálgico y disruptivo que entrega el Indie rock y el Dream pop. Ha sido un año intenso, y creo que la música es una excelente herramienta para enfrentarse a las propias emociones, analizarlas y transformarlas en algo diferente. 

¿Qué experiencias te llevaron a la letra? 

Es una letra que busca retratar el arrepentimiento. Muchas veces damos por sentado lo que tenemos, a nuestros familiares, amigos. Esperamos a que pase algo grave para “despertar” o “actuar” como dice la letra. Precisamente esta pandemia nos enseña a aprovechar el tiempo con quienes queremos, a ser honestos y expresar nuestros sentimientos cuando es el momento. Por ejemplo, este año me pasó que me arrepentí de todas las veces que estuve con algún familiar/amigo y tenía el teléfono al lado. Es algo que no volveré a hacer jamás (ríe). 

Nos mencionaste que escribiste esta canción a comienzos de este año, ¿Cómo has visto el camino desde esos 10 minutos de composición hasta su lanzamiento? 

En el momento en que nació la canción yo sabía que iba a ser complejo grabarla, por el contenido emocional que conllevaba. Cantarla en vivo también iba a implicar revivir esas emociones, como en cada una de las canciones que he creado. Pero creo que cuando uno se enfrenta a sus emociones y demonios, más es capaz de dominarlos y transformarlos en arte. Siempre he sentido que la música me obliga a analizar mis emociones y vivirlas en vez de anularlas o ignorar por qué están ahí. Y con “Ni siquiera el dinero”, siento como que hubiera pasado de estar en su cuevita escondida a presentarse en la vida de muchas personas e invitarlas a mirar en sus experiencias y sentimientos. Las interpretaciones que me han compartido de la canción son increíbles. Mi mayor satisfacción es que una persona me diga que mi canción la acompañó en algún proceso de su vida.

Tus vídeos siempre se han caracterizado por tener una estética muy atractiva, en esta instancia, ¿Cómo fue el proceso de grabación y creativo para un vídeo creado en medio de la pandemia?

Desde que compuse esta canción tuve en mente el agua como algo fundamental. El agua puede significar muchas cosas, vida, llanto, purificación, transformación. Imaginaba una laguna con agua violeta y alguien sumergiéndose. Trabajé el arte con mi mejor amiga (Iter Sopena) y mi hermano (Daniel Grunewaldt) se encargó de grabarme. La verdad es que en un inicio íbamos a hacer un lyric video, pero luego de ver las tomas nos dimos cuenta que éstas sí eran capaces de contar una narración de manera implícita. Luego hice el montaje y me terminó motivando por completo. Eso me fascina del videoclip, que puedes crear tu propio universo, un mundo onírico, incluyendo cosas con y sin sentido. No todo tiene que tener justificación o razón de ser, puede ser algo más instintivo, irracional y sensorial. Me agradó la idea de que fuera un vídeo simple, indie, y que el centro de atención fuera la interpretación al cantar la canción en el agua. La sentí de manera auténtica, además de que ¡ME ESTABA CONGELANDO DE VERDAD!

Al ver el vídeo clip pareciera tener referencias de Ofelia, de Melancholia de Lars Von trier o la película chilena Bombal, ¿hubo algo intencional ahí?

Me di cuenta que había una conexión con estas obras después de que grabamos, especialmente con Bombal. Creo que todas comparten algo muy intenso emocionalmente. Específicamente, para el videoclip me inspiré en Brooke Shaden, una artista que realiza autorretratos y cuenta historias a través de ellos. Me fascina que sea creadora y actriz de sus obras, y el mundo surreal que construye en cada una. Dentro de lo bello y delicado, Brooke suele incluir algo disruptivo. En el caso de este videoclip, me parecía que la tinta negra podía dar lugar a interpretaciones y romper un poco con lo bello que ofrecía el agua violeta, las flores azules, las joyas y el vestuario.

¿Qué significa para ti esta canción?

Para mí significa que hay que aprovechar lo que tenemos ahora. Demostrar tu amor y agradecimiento a quienes quieres, y dedicarte a tus verdaderas pasiones. Es doloroso vivir con arrepentimientos, y si ya los tienes, puedes actuar y dar un giro a tu vida. No hay un límite de edad para transformarse. Sé que suena a cliché, pero el vivir es ahora. Muchas veces pienso que tendré la eternidad para estar muerta, así que ahora es mi momento de hacer música, reírme con quienes amo, ver memes, conocer lugares y personas nuevas, disfrutar a los gatos y comer (ríe).

“Ni siquiera el dinero” tiene una dimensión emocional que es muy evidente, lo que nos entrega una materia prima que hizo a la cantante expresar cosas sencillas y mundanas, pero a su vez muy complejas.

En mundo tan desechable en tantos aspectos, es importante destacar a las nuevas generaciones de artistas como Karla Grunewaldt, que mantienen la esencia de la música y sus procesos de creación que finalmente, entregan resultados tan potentes como “Ni siquiera el dinero”, una canción que perfectamente puede pasar de generación en generación, sin envejecer.

Pueden encontrar la música de Karla Grunewaldt en todas las tiendas digitales: Spotify, Itunes, Tidal, Deezer.

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