Hablar de cine chileno durante los últimos años es cada vez más alentador. Si bien, las producciones nacionales llevan años siendo reconocidas en los mejores festivales de cine a nivel mundial, la llegada del país a los premios Oscar en el último tiempo, ha servido para abrir mucho más espacio a nuestros realizadores. Es así como grandes promesas salen de las escuelas de cine llegando con producciones como parte de su aprendizaje visual, donde podemos apreciar una cinematografía que los pone de inmediato en la palestra del presente y el futuro. Esto ha permitido que los más jóvenes trabajen con increíbles elencos debido a su gran despliegue y talento.

Es por eso, que conversamos con una de las grandes estrellas nacionales que a lo largo de su corta, pero exitosa trayectoria, ha logrado llegar a importantes festivales a lo largo del mundo, e incluso, ha trabajado con actrices de talle mundial, con un énfasis en darle un enfoque comercial a un cine que no deja de lado la calidad narrativa. Hablamos de Iñaki Velásquez, el joven chileno que tiene más de 10 producciones a sus espaldas con distinto contenido y enfoque, sumada de una carrera musical que inicia y el proyecto de su primer libro.

Conversamos con el director para adentrarnos más en su carrera:

¿Cuál es tu motivación para contar las historias que pones en la pantalla?

Visibilizar realidades y aportar al imaginario colectivo a través de la emoción. Me gusta llevar historias muy particulares a un espectador lejano a esa vivencia, que pueda emocionarse y conectar a pesar de lo diferente que es su situación.

También me interesa mucho hacer un cine que sea comercial, que logre un impacto. Mi objetivo es cambiar el paradigma del cine de autor sin éxito comercial y el cine comercial con baja calidad narrativa. Estoy seguro que se puede hacer una mezcla perfecta.

Tus trabajos han llegado a diversos festivales de cine ¿Cuál fue tu reacción la primera vez que uno de tus trabajos fue parte de un festival?

Te confieso que en mi primera selección, no entendía mucho. Fue un corto que hice en mi primer año en la universidad, y quedó en el festival de Palm Springs (el festival de cortometrajes más grande de Norteamérica, clasificatorio a los premios Oscar). Yo sabía que era un festival importantísimo, y obviamente me sentí muy emocionado. Pero en ese momento yo no entendía lo difícil que era lograr una selección. No sabía que a ese festival postulaban alrededor de 12.000 cortometrajes de todo el mundo. Incluso, muchos cortos que he hecho después, no han logrado ser seleccionados en Palm Springs. Fue un gran logro, y me siento orgulloso de ese Iñaki de primer año.

Mirando esa instancia, has estado en festivales de USA y tu trabajo ha formado parte de selecciones que llegan a los Oscar, ¿Qué significaría para ti llegar a los premios más importantes del cine?

Efectivamente, hemos sido seleccionados en varios festivales clasificatorios al Oscar. Hemos ganado sólo una vez (el 2018, el festival Curta Cinema de Rio de Janeiro). Ganar esa categoría competitiva permite que tu puedas enviar el cortometraje para ser evaluado por los jurados que votan en los Oscar. Después viene otro proceso de selección, donde siempre hay entre 100 y 150 cortometrajes de todo el mundo, luchando por esos 5 espacios en las nominaciones.

Lograr una nominación a un Oscar sería un sueño. Obviamente es el cliché de un cineasta, pero en mi caso hay otra motivación también. Quiero lograr una nominación, porque así podría hacer mi primer largometraje con una mayor exposición, con una validación previa. Estoy seguro que eso me permitiría hacer una película con mayores posibilidades de éxito comercial, que a la vez me permita posicionarme como director a futuro. Es mucho el riesgo de hacer un largometraje (que lleva tanto trabajo), y que sea un fracaso comercial o crítico. Yo quiero ser estratégico. Sé que hago un buen trabajo, que tiene peso artístico y social. Pero el espectador chileno no lo sabe. Una nominación al Oscar sería un antecedente convincente para que alguien pague una entrada al cine y vea mi película.

Cuando entraste a estudiar cine recién estábamos ingresando en la recta de que las obras audiovisuales chilenas fueran parte de los Oscar, hoy ya parece algo más cercano ¿Cuál es tu perspectiva respecto al crecimiento y la visibilidad del cine chileno?

Es increíble. Efectivamente cuando decidí estudiar cine, no se había logrado una nominación aún. Además de los Oscar, el cine chileno es considerado uno de los más exitosos a nivel internacional. Podemos ver películas chilenas nominadas en todos los premios y festivales más importantes. Obviamente, eso hace que sea más la “competencia” por llegar así de lejos. Pero en mi caso, lo único que hace es motivarme. El cine chileno es diverso, poderoso y tiene muchísimo potencial, y eso viene de las mentes creativas que hay detrás de una película, porque industria desarrollada no tenemos aún. Viéndolo desde ese punto de vista, el mérito es aún mayor.

La cinematografía en tu trabajo es una de las mas destacables a nivel nacional. ¿Cuál es tu inspiración y tu método para lograr la atmosfera en tu trabajo?

Una de mis más grandes inspiraciones es el cine asiático, en particular de Studio Ghibli. Son películas animadas en 2D, dibujadas a mano. Se destacan por contar historias fantásticas, pero siempre con una perspectiva de conciencia social, ambientalismo o simplemente de contar historias que son más profundas de lo que parecen. Hayao Miyazaki, el director de varias de esas películas (como “El Viaje de Chihiro”), siempre se fija en detalles muy humanos y sencillos. Detalles que no todos los cineastas se detienen a explorar, pero que aportan un montón. Como un personaje se abrocha los zapatos, como se tocan las manos, lo que tienen en sus habitaciones y como los retrata, por ejemplo.

El cine asiático tiene esa humildad al fijarse en los detalles, y a veces cuentan historias muy pequeñas. No todo tiene que ser un espectáculo. Eso me toca la fibra personalmente, y siento que me emociono mucho con películas de animación (de las gringas también), porque conectan desde emociones más inocentes. La película “Onward” de Pixar me hizo llorar sin poder parar, por ejemplo.

Por otro lado, he tratado de diversificar mi filmografía con una webserie inspirada en las tribus urbanas, que lo toma desde un lado más comercial. También videoclips de fantasía, como “Desatar” de Karla Grunewaldt. Ahora estoy preparando varios proyectos diferentes, lo que me motiva mucho. Aún tengo que encontrar una voz definitiva, y sigo explorando.

Iñaki Velásquez

La mirada de Iñaki Velásquez en la pantalla siempre busca algo (en su mayoría el cine siempre lo busca) ¿Qué mensaje quieres entregar al mundo con tu arte?

En concreto, mi cine autoral busca conectar con las emociones para que seamos más empáticos como seres humanos. Quizás suena evidente, pero es algo que nos afecta en demasiados sentidos, sobre todo en un país tan dividido. Mis historias casi siempre tienen inspiraciones reales, y buscan darle un espacio a vivencias muy específicas, que puedan tener visibilidad y logren tocar una fibra emotiva en la gente que las ve. En el caso de “Señales” (un corto sobre el abuso doméstico en cuarentena), nos pasó que generó un gran revuelo en redes sociales porque muchas mujeres se sintieron identificadas y nos escribieron contando sus experiencias. En pandemia, subió un 70% el número de llamados por situaciones de abuso a las mujeres. Este es un ejemplo de cómo el cine es una herramienta importante, que muchas veces es más efectiva que lo discursivo o lo noticioso. Como seres humanos, conectamos mucho con las historias y los relatos.

La motivación viene desde un lugar muy inconsciente, muy instintivo. Desde muy pequeño demostraba interés por las historias y el cine. Cuando no tenía aún una cámara de video, usaba mis figuras de Pokemón para hacer películas con fotografías, que al hacerlas correr en la misma cámara, se transformaban en stop-motion. Siempre supe que iba a ser cineasta. Ya cuando más grande, fui concientizando mis motivaciones más reales y maduras, como aportar al imaginario colectivo, dar a conocer realidades particulares y generar cambios a través de la empatía que genera un relato en cine.

Hoy que ya tienes una corta pero exitosa carrera, ¿Cómo miras tu trabajo realizado y tus próximos proyectos?

Miro hacia atrás y me siento orgulloso. No tenía ninguna conexión en el medio, ningún “pituto”. Tuve que empezar de cero, y siempre iba con toda la energía, con demasiado esfuerzo. Siento que siempre me esforcé mucho más de lo que se me pedía. Y es por cumplir un sueño, pero también por agradecer el privilegio que tengo de poder estudiar esto, de poder dedicarme a mi mayor pasión. Se lo debo a mis padres, que siempre me apoyaron a pesar de que era alguien tan diferente. Me dieron una infancia alegre, que me permite tener mis pilares sólidos. Me dieron apoyo y comprensión, que me permite ser constante y nunca rendirme. Y me dieron valores, que me permiten buscar relatos que se centran en la empatía, en las emociones humanas más sensibles.

Hablemos de tus futuros trabajos como realizador audiovisual

“Fashion Mess”. Serie digital para IGTV protagonizada y co-creada con Eugenia Lemos. Es sobre una revista de moda en quiebra que se pone a trabajar con tiktokers, y vemos desde atrás como funciona el mundillo de los influencers y las marcas.

“La sentencia de Simona Roa”. Cortometraje grabado con celulares, protagonizado por Loreto Aravena. Es sobre una actriz que hace una obra en pandemia y es funada, mientras lucha por la custodia de su hija que tiene síndrome de down. Ya está grabado.

Bajo la luz de la vela”. Cortometraje co-dirigido con Pin Montané (y protagonizado por ella). Es sobre el racismo asiático, se trata de dos mujeres que toman un uber y este las secuestra mientras escupe odio hacia la chica coreana y se ven enfrentadas a una situación de vida o muerte.

“Eidesis“. Mi primera novela. Es un libro sobre un futuro post guerra por el agua, donde la gente con dinero y poder puede desconectar su mente del mundo terrenal y vivir en una realidad fabricada.

“Nitrocelulosa y Alcanfor”. Cortometraje sobre el allanamiento de Chilefilms el día del golpe militar. Con un elenco de lujo protagonizado por Antonia Zegers. Es el corto más producido que he hecho, estamos empezando pre-producción.

Mi música. Estoy trabajando en un disco, titulado “Takayama”. Tendrá un sonido indie alternativo, a veces más pop. Toda mi música cuenta historias, en muchas ocasiones de personajes que no tienen nada que ver conmigo. Una canción habla sobre un aldeano japonés que nunca dejó su pueblo. Otra habla sobre un niño al que le empiezan a ver el aura personas desconocidas. Algunas son más íntimas, pero siempre la letra habla desde un lugar cinematográfico, como si la vida fuera una película con personajes y trama. El próximo single se llama “Limerencia”, fue producido por Fakuta y se estrena en octubre.

Además de todos esos, se vienen: dos videoclips, una webserie argentina que me ofrecieron dirigir tres episodios en Chile, un cortometraje “interactivo” donde vamos a lanzar escenas toda una semana, y la gente que va interactuando va determinando que pasa con el personaje. Ese fin de semana, se termina de armar el corto y se libera completo. ¡Y lo último es que empecé a escribir el guion de mi primer largometraje!

¿Que le dirías a los jóvenes que están estudiando cine?

Les diría que no se queden atrás. Para lograr éxitos, es necesario esforzarse mucho. El talento es una parte de ello, pero el trabajo diría que es el porcentaje mayor.

UN RECORRIDO POR LA TRAYECTORIA DE IÑAKI VELÁSQUEZ:

  • antonia zegers
  • Karla Grunewaldt
  • Loreto Araven
  • iñaki velasquez
  • felicia morales
  • The Sutherland School

Si quieres estar atento a los próximos proyectos del joven director, Iñaki Velásquez, te invitamos a seguirlo en su cuenta de Instagram AQUÍ

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