Con gran sutileza, el director chileno Matías Rojas Valencia nos transporta a un pequeño infierno escondido en la zona central de Chile. Un lugar real, donde sucedieron sucesos aberrantes en el periodo de dictadura y años más tarde. Todo esto llevó al cineasta y también guionista de Un lugar llamado dignidad, a crear una historia de alto impacto, inspirada en hechos reales.

Sutilmente perturbadora, intrigante e incluso, difícil de digerir. ¿Por qué? las violaciones a niños, los detenidos desaparecidos, la manipulación psicológica, física, el uso de la religión para acunar toda esta perversión y la vulnerabilidad en la que se tiene a sus victimas, es realmente aberrante, pero a pesar de contener escenas bastante bizarras e inquietantes, no hay nada explicito. Lo cuál la vuelve una obra mucho más sublime e interesante de analizar desde su cinematografía. Somos el espectador que observa desde lejos y que no puede intervenir. Así mismo como ocurrió en la historia de Chile.

La película tiene varios puntos a destacar aparte del guion y la dirección de Matías. Me gustaría iniciar destacando la increíble fotografía que nos transporta y nos sitúa en este espeluznante lugar. La musicalización por otro lado, es el detonante perfecto para conmovernos y saber que todo anda mal. Una atrapante instrumentación que desgarra en los momentos más chocantes de la película.

Por otro lado, el elenco está de alto impacto. Hanns Zischler, el actor alemán de 78 años representa de manera excepcional e inquietante al rostro de Paul Schäfer. Amalia Kassai, se luce con su interpretación de enfermera alemana que es victima y cómplice silenciosa en medio de Colonia Dignidad. Y la sorpresa actoral nos la llevamos con Salvador Insunza, el pequeño tesoro sin estudios en actuación que representa a un niño rebelde y abusado en este pequeño infierno.

¿Por qué ver Un lugar llamado dignidad? Quizás muchos podrían pensar que en los últimos años las historias basadas en este lugar se han hecho demasiado presente en nuestra pantalla, pero esta película es una creación de su director y guionista que se inspira en la historia para contarnos por medio de la mirada de un niño las atrocidad que allí sucedieron. Como mencionamos al principio, aquí no vemos escenas explicitas, pero lo que la cámara oculta podemos sentirlo en la atmosfera de la película, y a mi parecer, es aún más perturbador y escalofriante, porque al menos para quienes no estuvimos ahí, nos hace sentir el peso de la historia aunque no la viviéramos.

Para cerrar, me quedo con una escena interpretada por Alejandro Goic (General) y Hanns Zischler (Paul Schäfer), cuando luego de mirar una fotografía de una detenida desaparecida el tío Paul asume su temor y el militar le responde que no va a pasar nada… eco que sigue resonando hasta ahora. No les pasó nada y no sabemos donde están.

Revisa nuestra entrevista con el director Matías Rojas Valencia:

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