El reconocido cineasta iraní Mohammad Rasoulof, conocido por su postura crítica hacia el régimen de su país, ha escapado de Irán después de ser condenado a ocho años de prisión y flagelación. La sentencia se produjo tras la realización de su última película, «The Seed of the Sacred Fig», que aborda temas sensibles relacionados con las recientes protestas en Irán.
Rasoulof, de 51 años, filmó la película en secreto, desafiando las estrictas restricciones impuestas por las autoridades iraníes. La obra retrata la vida de una familia en Teherán durante las manifestaciones que siguieron a la muerte de Mahsa Amini en 2022, una joven que falleció bajo custodia policial por presuntamente no llevar el hiyab de manera adecuada.
En mayo de 2024, tras anunciarse que «The Seed of the Sacred Fig» competiría en el Festival de Cannes, las autoridades iraníes interrogaron al elenco y al equipo de la película, prohibiéndoles salir del país y presionándolos para que convencieran a Rasoulof de retirar el filme del festival. Poco después, el director fue sentenciado a prisión, flagelación, una multa y la confiscación de sus bienes.
Ante esta situación, Rasoulof emprendió una peligrosa huida de 28 días, cruzando a pie las montañas hasta llegar a un país vecino. Desde allí, se trasladó a Alemania, donde recibió documentos temporales de viaje. El 24 de mayo de 2024, asistió al estreno de su película en Cannes, sosteniendo fotografías de los actores Soheila Golestani y Missagh Zareh, quienes no pudieron abandonar Irán.
La valentía de Rasoulof y la relevancia de su obra han sido reconocidas internacionalmente. «The Seed of the Sacred Fig» ha sido nominada al Oscar a la mejor película internacional, representando a Alemania. El director, ahora en el exilio, continúa denunciando las violaciones de derechos humanos en Irán y destacando el papel fundamental de las mujeres iraníes en la lucha por la libertad y la democracia.













