María: la tragedia de perder aquello que nos define

Pablo Larraín y Angelina Jolie nos muestran la belleza y el dolor de enfrentarnos al eco de lo que fuimos.

Imaginen despertar una mañana y descubrir que aquello que nos definía ante el mundo —nuestra identidad— se ha desvanecido: la voz de un cantante, las manos de un pianista, la visión de un pintor. Lo que alguna vez fue nuestro pasaporte a la eternidad ahora es solo un eco. Perder lo que nos hace quienes somos no solo nos enfrenta al silencio del olvido, sino también al vacío de la locura. Este es el punto de partida emocional de María, la más reciente obra de Pablo Larraín, quien, una vez más, nos invita a sumergirnos en el lado más frágil y desconsolado de los grandes íconos de la historia.

María: una oda a la vulnerabilidad

La película se centra en los últimos días de la legendaria soprano María Callas, interpretada magistralmente por Angelina Jolie. Larraín no busca contarnos la historia completa de la diva griega, ni resumir su legado artístico. Su intención, como ya demostró con Jackie y Spencer, es retratar un momento específico, uno donde la gloria ya ha quedado atrás y la humanidad de su protagonista se muestra sin defensas.

En María, los silencios son tan importantes como las arias. Vemos a la Callas encerrada en su departamento parisino, enfrentando la fragilidad de su existencia. La voz que la hizo inmortal ahora le falla, pero su espíritu sigue luchando contra la sombra del olvido. Es un retrato de soledad, nostalgia y resignación, pero también de dignidad.

La dirección de Larraín

Pablo Larraín demuestra una notable habilidad para desentrañar la complejidad emocional de figuras públicas. Lejos de recurrir al biopic tradicional, el cineasta chileno elige una narrativa más íntima e introspectiva, enfocándose en los momentos en que la humanidad de sus protagonistas emerge en su forma más pura, por encima de los grandes hitos que definieron sus vidas.

Con María, Larraín logra una atmósfera envolvente, gracias a una dirección delicada y precisa. La cámara se mueve con una suavidad casi coreográfica, como si estuviera acompañando la melodía de una última función. Cada plano está cuidadosamente compuesto, permitiendo que el espectador contemple tanto la belleza del entorno como la angustia de Callas.

La colaboración entre Larraín y Angelina Jolie es clave en esta obra. Al igual que con Kristen Stewart en Spencer, el director logra extraer una de las actuaciones más significativas de la carrera de Jolie. Su interpretación se aleja de la simple imitación de la Callas para capturar su esencia. Jolie entrega una actuación profundamente emocional, llena de sutilezas, donde cada gesto y cada mirada transmiten el peso de una vida marcada por la gloria y la tragedia.

No es casualidad que María haya sido uno de los filmes más aplaudidos en el Festival de Cine de Venecia. La obra de Larraín es un triunfo del cine de autor, una pieza que desafía las convenciones y apuesta por un lenguaje visual y narrativo propio. La recepción de la crítica especializada ha reconocido no solo la belleza estética del film, sino su capacidad para conmover y reflexionar sobre los temas universales de la pérdida, la memoria y el legado.

Lloramos contigo, Callas

¿Qué haría yo si perdiera aquello que me define? No lo sé. Me aterra el hecho de pensarlo. ¿Buscar otra cosa? Posiblemente. El ser humano es complejo y hermoso a la vez. Encontrar significado en el caos, redescubrirse cuando todo parece perdido, es quizás nuestro mayor acto de resiliencia. Es lo que nos mantiene vivos.

Esa lucha silenciosa por reconstruirse es lo que mueve a la Callas. Pablo Larraín nos entrega un poema visual sobre la fragilidad de la identidad, la soledad del ícono y la belleza que reside en la despedida. Con una dirección impecable y una actuación memorable de Angelina Jolie, María logra conmover a través de los silencios, las miradas y los ecos de una voz que se resiste a desaparecer.

María invita a la reflexión, conmueve y se instala como uno de los grandes estrenos del año. Para nosotros, en Mundo Películas, es sin duda una película que merece ser vista en la pantalla grande, donde cada detalle cobra vida. 

María llega a los cines de Chile el 2 de enero del 2025.

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