Los 4 Fantásticos, primeros pasos: la jugada que Marvel necesitaba

No necesitábamos otra película del MCU… hasta que llegaron ellos

Después de tres intentos fallidos y casi dos décadas de decepciones, Marvel Studios por fin entrega una versión cinematográfica de Los 4 Fantásticos que no solo funciona, sino que entiende por qué esta familia fue —y puede volver a ser— el corazón palpitante del universo Marvel. Con dirección de Matt Shakman (WandaVision), guion de Josh Friedman y música de Michael GiacchinoLos 4 Fantásticos: Primeros Pasos no intenta “modernizar” el material: lo honra. Esta crítica explora por qué esta película marca el renacimiento emocional y creativo que el MCU necesitaba.

Una familia extraordinaria

En un universo alternativo llamado Tierra-828, los Cuatro Fantásticos ya son héroes consagrados. Reed Richards (Pedro Pascal), Sue Storm (Vanessa Kirby), Johnny Storm (Joseph Quinn) y Ben Grimm (Ebon Moss-Bachrach) operan desde el icónico Edificio Baxter en una Nueva York retrofuturista que parece salida de las páginas más alucinantes de Jack Kirby. Sin origen recontado, sin trauma gratuito: ya están aquí, y el público llega cuando el viaje ya comenzó.

La amenaza: Galactus (Ralph Ineson), el devorador de mundos, ha puesto su mirada en la Tierra. Su heraldo, una reimaginada Silver Surfer en la forma de Shalla-Bal (Julia Garner), aparece con un mensaje que mezcla tragedia y advertencia. El conflicto escala de inmediato a niveles cósmicos, pero el corazón del relato está en lo humano: el futuro del planeta, la paternidad inminente de Reed y Sue, y los lazos emocionales entre estos cuatro personajes marcados por el accidente que los unió.

(L-R) Ebon Moss-Bachrach as Ben Grimm/The Thing and H.E.R.B.I.E in 20th Century Studios/Marvel Studios’ THE FANTASTIC FOUR: FIRST STEPS. Photo courtesy of 20th Century Studios/Marvel Studios. © 2025 20th Century Studios / © and ™ 2025 MARVEL.

Un cómic hecho película

Matt Shakman toma decisiones claras desde el minuto uno con Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos: nada de realismo forzado, nada de explicaciones científicas innecesarias. Todo vibra en la frecuencia del cómic puro. El diseño de producción es deslumbrante, los efectos visuales tienen textura, y la dirección de arte no le teme ni al color ni a la simetría pop. El tono, deliberadamente sesentero, recuerda al espíritu de The Incredibles: fantasía tecnológica, aventuras interplanetarias y una Fantasti-Car que hace honor a su nombre.

El elenco, por fin, funciona. Reed Richards (Pedro Pascal) transmite una serenidad paternal creíble, aunque por momentos algo contenida —lo cual, considerando que interpreta al hombre más inteligente del universo, se siente acertado. Vanessa Kirby, en cambio, eleva a Sue Storm desde el guion con mirada y presencia. Su actuación aporta algo esencial que suele pasarse por alto en este tipo de películas: glamour. Y no el superficial, sino ese que logra imponerse incluso con un pijama azul y blanco. Kirby conquista sin esfuerzo, devora pantalla y redefine la idea de heroína con estilo propio.

Vanessa Kirby as Sue Storm/Invisible Woman in 20th Century Studios/Marvel Studios’ THE FANTASTIC FOUR: FIRST STEPS. Photo by Jay Maidment. © 2025 20th Century Studios / © and ™ 2025 MARVEL.

Johnny Storm (Joseph Quinn) cumple, aunque sus lentillas pueden distraer más de la cuenta. Aun así, el personaje aporta al grupo con una actitud bien calibrada. Pero quien realmente se roba la película es Ben Grimm (Ebon Moss-Bachrach), el corazón del equipo. Esta vez, La Cosa no asusta ni repele: emociona. Se nos presenta como un héroe cercano a los niños, afable y sin miedo a conectar emocionalmente, como lo demuestra su relación con el personaje de Natasha Lyonne. Es una interpretación que combina ternura, fuerza y sentido del humor sin caer en la caricatura.

La química entre el reparto es evidente, nunca impostada, y eso permite que las secuencias más íntimas —como una conversación al atardecer en la terraza del Edificio Baxter— tengan tanto peso emocional como las escenas de acción de escala interestelar.

Ahora bien…

Uno de los grandes aciertos de Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos es que se siente como una película autocontenida. A diferencia de otras entregas recientes del MCU, aquí no se exige haber memorizado treinta películas ni haber hecho un doctorado en continuidad marveliana. La historia funciona por sí misma. Claro, la experiencia se enriquece si conoces el lore, pero no es un requisito. Aunque algunos momentos parecen diseñados para alimentar compilaciones de TikTok o YouTube —como los guiños multiversales o cierto cameo que solo los fans de Reddit sabrán identificar—, el guion se mantiene coherente y autónomo.

Eso, precisamente, fue lo que experimenté con esta entrega. Si alguien se integra por primera vez al MCU, podrá disfrutarla sin problemas. Sin embargo, hay una tensión estructural que flota: ¿a quién le habla esta película? ¿Al fan que reconoce a Shalla-Bal por su nombre, o al espectador casual que entra por Pedro Pascal? Esa acumulación de capas transmedia —intencionada o no— puede volverse excluyente. Marvel sigue arrastrando esa mochila pesada del “asumes demasiado conocimiento previo”, y ese hábito se transforma, muchas veces, en un muro narrativo difícil de sortear.

En lo comercial, la respuesta fue clara. La apertura mundial de 218 millones de dólares la convierte en la mejor recaudación del estudio desde Black Panther: Wakanda Forever (2022). La crítica respondió en sintonía: Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos mantiene un sólido 89% en Rotten Tomatoes, un número impensado para esta franquicia, considerando los desastrosos 9% y 27% de sus versiones anteriores. Para un MCU necesitado de aire fresco, esta película funciona como inyección directa de oxígeno y autoestima creativa.

Marvel, primeros pasos

Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos es, en esencia, una carta de amor a los cómics. Algo que, a mi juicio, funcionó esta vez, pero que debe tomarse con precaución. La gracia de estas películas es acercar historias increíbles de las historietas a nuevas audiencias, respetando claramente sus detalles, integridad y los sueños de sus autores. Pero, en mi opinión, el éxito del film no debería depender de un universo transmedia que hoy es gigante.

Es una película entretenida, con convicciones claras y con un excelente cast. Sí, es cierto, el CGI a ratos era del terror… como en el caso del bebé Franklin Richards (uff… mal ahí). Pero se le perdona todo. Es una película que se siente honesta. En una era de fatiga del cine de superhéroes, esta entrega demuestra que, si se hacen bien las cosas, aún vive, pero solo cuando hay corazón detrás.

Marvel Studios necesitaba este triunfo. Y lo encontró volviendo a lo básico: storytelling sólido, personajes que importan y una estética que no se justifica ni se esconde. Si este es el tono de la Fase 6, entonces Secret Wars tiene con qué emocionar.

Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos ya está disponible en los cines del país.

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