Gracias a la invitación de nuestros amigos de Max LATAM, el domingo asistimos a la premiere del primer episodio de la segunda temporada de The Last of Us, proyectado en pantalla grande en Cinépolis. Y qué mejor forma de volver a este mundo postapocalíptico que con sonido envolvente, butaca comodita y un corazón que se va preparando para ser destrozado nuevamente. En Mundo Películas te contamos lo que nos pareció.
Cinco años después y el trauma sigue fresquito
El episodio arranca cinco años después de esa conversación que no fue, esa verdad que no se dijo, y esa mirada que todos entendimos. Ellie y Joel (Pedro Pascal) viven ahora en Jackson, ese oasis comunal donde la gente todavía cree en las ferias de pueblo, en el pan casero y en la monogamia (Dios, Patria y Familia! haha). Todo bien… hasta que empiezan a aparecer esas microfisuras que uno solo ve cuando deja de sobrevivir y empieza a vivir (O intenta).
Joel corta leña. Ellie (Bella Ramsey) no lo mira. Hay palabras que no se dicen y otras que están a punto de reventar. Y entre medio, aparece Dina, y con ella una chispa que logra colarse entre el hielo. La química funciona, el guion no exagera y la escena más comentada del capítulo está resuelta con una naturalidad que muchos países aún no aprenden a manejar.

OMG!
A diferencia de otros inicios de temporada que salen a gritar “¡volvimos!”, este episodio prefiere el susurro. No hay explosiones constantes, pero sí tensión. Y de esa buena: la que se cocina lento. Los creadores se toman el tiempo para reconstruir el vínculo entre Ellie y Joel, pero no desde la acción, sino desde lo incómodo. Desde el silencio. Desde las cosas que sabemos que van a pasar… pero que no queremos ver.
¿Aparecen nuevos personajes? Sí. ¿Hay pistas para lo que se viene? Claramente. ¿Puedes verla sin haber jugado el videojuego? Absolutamente. ¿Vas a quedar emocionalmente disponible para el resto del día? No lo creo.
¿Y los infectados? Calma, que también saben esperar.
El episodio incluye uno de esos momentos que te recuerdan que el Cordyceps sigue ahí, acechando desde lugares raros (una tubería, por ejemplo). Pero no todo es acción descontrolada. Este capítulo se siente más como el primer paso en un terreno emocional minado. El horror, por ahora, es interno.
Quienes jugaron The Last of Us Part II sabrán que este episodio mueve piezas desde ya. Hay una decisión narrativa que cambia el orden de aparición de ciertos personajes clave. Es un giro sutil, pero poderoso. Y sin entrar en spoilers: está bien hecho. Muy bien hecho. Esto no es fan service, es estrategia emocional. Una estrategia que funciona incluso para los que no han jugado el video juego. En mi caso, disfruté los gameplay de YouTube, muy en plan hermano menor con el joystick desconectado (ya saben, vida adulta).

Esto va a doler
Future Days deja en claro que la temporada viene cargada. Que las emociones van a estar al centro. Que la venganza ya está escrita. Y que, cuando llegue, no vamos a estar preparados.
Si la primera temporada era una historia sobre el amor que salva, esta parece ir directo hacia el amor que destruye.
Y sí. Volver a este mundo es como abrir una herida que sabías que no había sanado… pero igual te metiste el dedo. Le echaste limón y le añadiste sal.













