En la comedia negra, el matrimonio suele ser el campo de batalla perfecto: hay amor, pero también hay cuchillos listos para usarse. The Roses, dirigida por Jay Roach y escrita por Tony McNamara, revive esa guerra conyugal que ya vimos en The War of the Roses (1989), aquella joya protagonizada por Michael Douglas y Kathleen Turner, pareja emblema de los ochenta. En Mundo Películas nos gusta pensar que este remake no solo escarba en las ruinas de un clásico, sino que logra florecer con un humor tan ácido que deja cicatrices.
Los Roses
La historia sigue a Theo (Benedict Cumberbatch), un arquitecto de prestigio que ve cómo su carrera se derrumba justo cuando Ivy (Olivia Colman), su esposa y madre de sus hijos, despega como chef estrella. Lo que parecía una vida perfecta se convierte en un manual práctico de cómo destruir un matrimonio en tiempo récord. Las discusiones domésticas pasan de lo cotidiano —quién cocina, quién lava— a estrategias bélicas donde todo vale: desde ataques pasivo-agresivos hasta venganzas que rozan lo criminal.
El elenco lo completan Andy Samberg y Kate McKinnon como amigos de la pareja que terminan en medio de esta guerra, Allison Janney como la abogada que disfruta más la pelea que la solución, y cameos de lujo como Ncuti Gatwa y Jamie Demetriou. Todos orbitan alrededor de Colman y Cumberbatch, quienes cargan con el peso de una relación en picada y lo hacen con un timing cómico bastante interesante.

Hasta que la muerte los separe
La película funciona. Admito que la fui a ver sin expectativas claras, por lo que me sorprendió gratamente. En un género donde es fácil caer en la exageración gratuita, The Roses mantiene el pulso entre el drama y la carcajada oscura. McNamara aporta diálogos venenosos y muy británicos, mientras que Roach dirige con un ritmo que se disfruta, aunque a ratos sea un poco plano. Hay mucho talento en los personajes secundarios, que a veces se parecen sobrar, y un tercer acto que es un tanto desproporcionado al tono planteado en la primera parte de la cinta. Sin embargo, lo perdonamos todo porque Colman y Cumberbatch devoraron en la cinta. Ambos, son capaces de dejar en evidencias u tremendo rango actoral entre la comedia y el drama.

Colman lleva la furia al nivel de un espectáculo delicioso, mientras que Cumberbatch construye un Theo tan patético como brillante. Juntos son dinamita: el amor y el odio coexisten en cada mirada, cada insulto, cada silencio. Esa química es lo que salva la película de ser un simple reciclaje y la convierte en un retrato perversamente divertido del matrimonio moderno.
¿La vemos?
The Roses es un remake que no intenta imitar, sino reinterpretar con humor negro y un casting explosivo. A mi juicio logra arrancar risas y emociones; y recordarnos que bajo cada matrimonio feliz siempre late la posibilidad de un apocalipsis doméstico. Y en el cine, esos apocalipsis son un placer culposo que seguimos deseando ver arder.
The Roses está disponible en los cines del país a partir del 28 de agosto.













