Hoy en, en el marco de la Semana de la Crítica de Cannes, se estrenó el cortometraje Rapaz, dirigido por Felipe Gálvez, quien retrata con crudeza una detención ciudadana, ritual colectivo que se ha vuelto común dentro de Chile, en el cual un grupo de transeúntes capturan a un ladrón callejero y lo torturan antes de que llegue la policía.

El único cortometraje latinoamericano tuvo una gran recepción tanto en la prensa como en el público asistente, así lo afirma Gálvez, quien también agrega que “los programadores de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes han catalogado la película cono una bomba políticaSe sorprenden de la existencia de las detenciones ciudadanas en Chile. Ven en nuestra propuesta cómo estas instancias reflejan los aspectos más profundos y escondidos de nosotros como individuos y como sociedad. Es una reflexión sobre los límites de la violencia, basada en casos reales de detenciones ciudadanas donde en la calle la gente toma la justicia en sus manos. Por lo mismo, Cannes decidió que fuera el último corto proyectado, guardando para el final una apuesta provocadora, fuerte. Y así fue: la gente aplaudió mucho y nos dio palabras de apoyo”.

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Felipe Gálvez, cineasta chileno egresado de la FUC (Argentina) y conocido por el montaje de cintas como Princesita (Marialy Rivas) y Nunca vas a estar solo (Alex Anwandter), grabó

Rapaz simulando hacerlo desde un celular, dando por resultado una mordaz crítica a la sociedad chilena, invitando a reflexionar sobre la violencia y los comportamientos humanos en situaciones límite, con un elenco compuesto por figuras como Roberto Farías (El Club, Neruda, No), Andrew Bargsted (Nunca vas a estar solo) y Ernesto Meléndez (Las Plantas), y tras la producción de Giancarlo Nasi, de Quijote Films, y Fernando Bascuñán de Productora Planta.

Giancarlo Nasi, señala desde Cannes: “efectivamente Rapaz es una película muy innovadora. Basada en decenas de casos de detenciones ciudadanas, está filmada con formato de celular y es justamente ese el punto de partida del reato: el robo de un teléfono. La historia crece rápidamente y se convierte en una reflexión sobre todas las frustraciones de la sociedad chilena. Temas como la seguridad ciudadana, la corrupción, la realidad de menores en riesgo social son tratados de forma confrontacional y acá la respuesta ha sido de mucho asombro. La gente del Festival de Cannes ha confiado en Felipe porque hizo una película audaz, valiente y moderna que resume en pocos minutos nuestros principales anhelos y demandas sociales. Es muy emocionante ver como la prestigiosa Semana de la Crítica apostó por nosotros”.

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