Con un inicio en colores, 35mm y una incómoda entrevista, “La teoría del todo” transcurre en un interesante blanco y negro, que más que generar incomodidad, ayuda a plasmar la confusión y el desamparo de su protagonista.
Un joven Johannes viaja junto a su guía de doctorado a los Alpes, a un congreso que homenajea a un físico con una teoría que podría cambiarlo todo y demostrar la existencia de multiversos paralelos al nuestro. Sin embargo, comienzan a suceder cosas que escapan al entendimiento de los presentes, sin perder la oportunidad de castigarse a sí mismos por el genocidio de la segunda guerra mundial.
“La teoría del todo” es una historia dentro de una historia, ya que inicia con la presentación de un libro escrito por Johannes, que él insiste en que no es una historia de ficción, sino la relación de lo que sucedió esos días en los Alpes, de la gente que vio morir, desaparecer, y de la misteriosa Karin, que parecía buscarlo a él, o a una versión de él que aún no existía.
Con diálogos claros y muy poco de física cuántica, la película logra cautivar como una historia de misterio con una estética particular. Se habla poco de fórmulas, pero sí de sentimientos y posibilidades, y es ahí donde el protagonista comienza a involucrarse, y luego a hundirse en esta trama con giros difíciles de adivinar.
La falta de color dentro del relato principal funciona como herramienta al espectador. Estamos presenciando lo que aparece en el libro, estamos dentro del libro y de su mundo en blanco y negro, por lo que es extraño, a veces incómodo, pero nunca demasiado oscuro como para no distinguir. La película se desarrolla en una de las locaciones más lindas del mundo, y sin embargo está en blanco y negro, indicando que sólo se puede distinguir una parte de la historia.
Intrigas, nubes, unos funcionarios de gobierno muy poco competentes y además una subtrama ligada a la ciencia, los químicos y el tercer Reich, “La teoría del todo” nos atrapa y nos confunde, nos pasea entre un mundo y otro, no explica la teoría sino que la pone en práctica, sin dar lugar a entender o a saber qué pasa. Una de las cintas más esperadas del festival, que sin duda no decepciona.













