Si hay algo que «Queer» (2024) deja claro desde el minuto uno es que Luca Guadagnino no tiene miedo de mezclar cócteles extraños: un poco de realismo crudo, una pizca de drama existencial y un chorro (generoso) de surrealismo psicodélico. Con Daniel Craig dejando atrás su etapa de Bond para encarnar a William Lee, un gringo perdido en sus propios demonios, la película comienza como un prometedor retrato de obsesión y soledad, pero que a mi juicio no logra cumplir esa promesa.
A pesar de sus ambiciones, «Queer» se siente como dos películas en una: la primera mitad honra la novela de Burroughs con una atmósfera melancólica y personajes llenos de matices, mientras que la segunda mitad cambia de marcha y nos lanza a un viaje que deja la coherencia en el olvido. Mundo Películas revisa si este combinado es lo suficientemente fuerte como para quedarse en la memoria del espectador… o si termina aguado antes de tomárselo.
Adaptación y fidelidad al material original
La novela Queer de Burroughs representa de manera cruda y honesta el deseo homosexual, combinando elementos autobiográficos con una narrativa que oscila entre la realidad y la fantasía. Guadagnino adapta esta esencia con su película, pero pierde parte de la intensidad y provocación que hacen único al libro. Mientras la novela profundiza en la psique de Lee y su relación con Allerton, la película se enfoca más en la estética visual, lo que a veces diluye la profundidad emocional de los personajes.
Estructura narrativa y ritmo
La película arranca explorando la complicada relación entre Lee y Allerton (Drew Starkey), construyendo una dinámica que intenta capturar la complejidad del deseo y la soledad. Sin embargo, tras varios minutos que parecen divagar sin rumbo claro, la narrativa da un giro hacia lo surrealista, apostando por elementos visualmente atractivos pero que pueden desorientar al espectador y comprometer la coherencia del relato. Este cambio abrupto de tono deja la sensación de estar viendo dos películas distintas, lo que fragmenta la experiencia y a ratos alarga innecesariamente la historia.
A pesar de lo anterior, Daniel Craig ofrece una actuación sólida como William Lee, aportando vulnerabilidad y profundidad al personaje. Su interpretación ha sido destacada como uno de los puntos fuertes de la película, mostrando una faceta diferente a sus roles anteriores. Drew Starkey, en el papel de Eugene Allerton, complementa adecuadamente a Craig, aunque su personaje a veces carece de desarrollo, logra generar una complicidad interesante con el personaje del más reciente 007.

Entonces… ¿La veo o no la veo?
«Queer» es una película que, aunque no perfecta, ofrece una experiencia cinematográfica intensa y provocadora. Su combinación de actuaciones destacadas, encabezadas por un Daniel Craig vulnerable y magnético, y la dirección visualmente rica de Luca Guadagnino la convierten en una obra que merece ser vista, pero con expectativas ajustadas. No es una película para todo público, y su narrativa puede exigirle paciencia al espectador. Sin embargo, para quienes logren conectarse con su propuesta, «Queer» es un viaje que deja huella y da de qué hablar.












