“Conversaciones pendientes”: cuando decir lo que piensas cambia todo

Una obra de teatro íntima y frontal que remueve vínculos familiares, silencios acumulados y emociones que rara vez se dicen en voz alta.

Una mujer escucha una publicidad en la radio. Es apenas un instante, pero lo suficiente para que algo se active. Algo que estaba dormido, pero sin resolverse. Ese pequeño quiebre —casi imperceptible para el resto— la empuja a revisar lo que ha sostenido durante años: su familia, su rutina, sus afectos. Conversaciones pendientes, escrita y dirigida por Aranzazú Yankovic, se construye desde esa incomodidad: la de tener que vivir con lo que nunca se dijo seriamente. Y lo hace con una contundencia emocional que no se disfraza de belleza. Dice lo que quiere decir, aunque moleste. Porque esa es su fuerza.

Mantenerse a flote, aunque cueste

El montaje se sostiene en una imagen escénica simple pero poderosa: una balsa. No es metáfora abstracta, es funcional y concreta. La familia entera está sobre ese espacio que podría ser un living, pero también un campo minado emocional. Todos los vínculos parecen tensos, sostenidos con cinta adhesiva afectiva, a punto de romperse. Y, sin embargo, ahí están: compartiendo espacio, dando consejos que no ayudan, hablando sin escucharse. Esa imposibilidad de verse y comprenderse sin caer en la corrección automática es parte del corazón de la obra. En 70 minutos, se despliegan años de acumulación emocional, frustraciones, intentos de cariño mal ejecutados y silencios que, al romperse, lo alteran todo.

«Mujer» decide hablar. Hablar de lo que dejó de sentir. De lo que se ha vuelto incomprensible. De lo que sucede cuando ya no hay deseo, pero sí memoria. Habla del sexo como algo que se enfría, de la muerte como síntoma de una relación que se deshace en el aire, de las cosas que una madre transmite sin querer, y de un hijo que escucha desde un lugar donde también carga con lo suyo. El silencio deja de ser una estrategia y pasa a ser el problema.

Vivir también es romper

Los cuatro personajes que habitan esta historia podrían estar en cualquier casa. Uno parece firme, pero la ansiedad lo empuja. Otro funciona, pero vive en automático. Hay angustia, desconexión, y una forma de tristeza que cuesta nombrar. La obra evita los diagnósticos, pero representa con precisión ese malestar que se instala cuando los días dejan de sentirse vividos. Cada personaje intenta ayudar al otro sin comprender que resolver al de al lado es una forma de evitar mirarse.

La obra plantea algo esencial: vivir sin herir es imposible. Siempre habrá alguien a quien decepcionamos. Y personas que nos romperán, aunque no lo busquen. No se trata de evitar eso, sino de decir lo que importa antes de que se convierta en distancia irreversible. Lo que cambia no es la vida entera, sino la forma de habitarla.

Conversaciones Pendientes no pretende ofrecer respuestas. Pero sí propone algo urgente: hablar. Aunque duela. Aunque llegue tarde. Aunque nunca hayamos aprendido cómo hacerlo.

Dónde, cuándo y a qué hora…

Con funciones del 9 de mayo al 14 de junio, los viernes y sábados a las 20.30 horas en Teatro Mori Bellavista. Constitución 183, Providencia, la obra cuenta con las actuaciones de Bárbara Ruiz Tagle, Luis Cerda, Silvia Novak y Martín Bobadilla. El diseño escénico es de Daniela Fresard y la producción de Ayayay Producciones. La duración es de 70 minutos y está recomendada para mayores de 14 años.

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