Las buenas historias deben contarse una y otra vez. Así parece ser con la novela Scarface, escrita por Armitage Trail en 1929 y que inspiró la cinta dirigida por Howrad Hawks en 1932, obra clave en el cine negro clásico, en donde el actor Paul Muni caracterizaba a Tony Camonte, un mafioso italiano que toma características de Al Capone.

La misma novela inspiró la versión cinematográfica de 1983 en la que Oliver Stone como guionista, Brian de Palma como director y Al Pacino como actor protagónico, dan vida a un expresidiario cubano que escala posiciones en el mundo del hampa hasta alcanzar una cuestionable cima que termina destruyéndolo.

Y hoy, la noticia es que ya se está produciendo una tercera versión. Esta vez, la dirección es de Luca Guadagnino, quien trabajará con guión de los hermanos Joel y Ethan Coen, que ya han ganado cuatro premios de la Academia por su labor.

La nueva película de Scarface (Cara Cortada) transcurrirá en Los Ángeles y es, según Guadagnino, “una reimaginación de la historia núcleo de inmigrantes contadas tanto en la versión de 1932 como en la de 1983”.

Será complejo superar la versión que está en el imaginario de todos los cinéfilos… La versión de Stone se adentra brutalmente en el mundo de las drogas, presentando a un persona que resume toda la decadencia del ambiente criminal del traficante. El hecho de que Oliver Stone estuviera saliendo de su propia adicción a la cocaína mientras escribía el guión de Scarface, fue decisivo para el tono de esta película.

Las versiones cinematográficas de Cara Cortada se muestran como interpretaciones libres de la obra original y agregan elementos propios de la época. La adicción y entorno del consumo de alcohol en la primera versión, da paso al mundo de la cocaína en la segunda. Además, en el filme de 1983 se muestra a un Tony Montana en el contexto del éxodo cubano a Estados Unidos y muestra a un protagonista que odiaba a Fidel Castro.

Algunos críticos piensan que Scarface es Tony Montana y Tony Montana es Al Pacino…Parece imposible concebir la película sin él. Más aún si consideramos que el protagónico de Pacino viene después de El Padrino, Jade de Perro, Serpico y A la caza.

Analizando todo lo señalado, cabe preguntarse si la versión de Guadagnino-Coen podrá superar a su antecesora en el ideario colectivo de la cinematografía. En verdad, es una gran apuesta. Veremos qué ocurren, pero por ahora solo nos queda esperar.

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