Los personajes de ficción colman las salas de cine, los libros de cuentos y los principales medios audiovisuales del entretenimiento. La realidad nos indica que estamos ante grandes producciones rentables, las cuales dan muchísimos beneficios a las productoras y las grandes casas originarias de los mismos. De forma sincera, no nos cuesta nada entender como existen personajes tales como el Joker, Deadpool o Jack Sparrow, entre otros que pueden atraer tanto al público. Y es el mero hecho de observar a tipo de personajes como un éxito de todo tipo de niveles es un hecho flagrante basado, en su mayoría, por la personalidad de los mismos. Por ello, este fenómeno imparable es necesario analizarlo en profundidad, tal y como muestra una infografía del casino especialista en tragaperras online Betway.

Claro está, este tema puede ser debatido entre varios expertos y los propios seguidores que les gusta analizar a los personajes y las distintas producciones que, día a día, salen al mercado. Lo innegable para muchos se basa en que ningún tipo de publicidad, comentario o cualquier reseña de estas producciones puede tapar que la construcción de cada uno de estos individuos está basada en ciertos elementos que gustan, conmueven y logran empatizar con la mayoría de los consumidores. Estos personajes denominados antihéroes están basados en sentimientos, pensamientos y actitudes que están muy promovidos o encontrados dentro de las sociedades actuales.

Es por esto que podemos afirmar que el observar a Jack Sparrow robando a ladrones piratas, ver al Joker desquitándose con una sociedad que lo marginó y el ver a Deadpool hacer una comedia mientras va asesinando a las personas que lo deformaron se hace entendible y una gran forma de contar una historia. El pensar que los personajes con grandes habilidades físicas o, inclusive, poderes sobrehumanos, deben actuar por el bien colectivo, es un pensamiento que poco a poco van perdiendo seguidores, resaltando la imagen humana por encima de la de un dios, uno que deba ser responsable de promover el bien común y velar por lo mejor de la sociedad.

Hoy en día, los seguidores de estos comics, videojuegos y medios audiovisuales optan por personalidades más complicadas, más extravagantes, que se debatan entre sus acciones o solo actúen guiados por sus sentimientos. Sin duda alguna, estos antihéroes prueban ser unas grandes personalidades y, por ende, son muy comerciables.

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