Dura 80min, fue estrenado el 08 de febrero de 2014, escrito, dirigido y producido por Marc Pierschel, que dirige también: Edge – 2009, 184 – 2016, El fin de la carne – 2017.

Puedes encontrarlo en Netflix.

Está basado en su mayoría, en testimonios, relatos o estudios, no contiene imágenes violentas.

Historias como las de Jan & Karin ex granjeros, que convirtieron una granja heredada en una granja orgánica por 20 años y que hoy en día es un asilo para vacas o granja santuario y asesoran a otros granjeros que llegan a ellos con la misma idea.

Podemos ver el rescate de algunas gallinas por parte de Ria & Hendrik, activistas de Animal Equality –  Alemania, quienes realizan sus movilizaciones a rostro descubierto. Y el testimonio de Sharon Nuñez, activista de Animal Equality – España que cuenta que luego de ser detenidos, sus teléfonos fueron intervenidos, perseguidos por la policía y llamados “ecoterroristas”“Comenzamos a tomar conciencia del poder que tiene la industria y hasta qué punto llegan para detenernos”.

En la entrevista a George Rodger, presidente de “The Vegan Society” UK, cuenta cómo nació la sociedad – “siempre hubo vegetarianos que sentían que comer huevos y beber leche, no era tan vegetariano”. Pensamiento que compartía de Donald Watson, defensor del vegetarianismo sin lácteos, que a raíz de un artículo que escribió para “El mensajero vegetariano” logró reunir a 7 personas, frente a una estación de metro en Londres y en 1944 nace “The Vegan Society”.

Will Potter, autor de “the Green is the new red”. Nos habla del poder corporativo, que, al no tener límites internacionales en la búsqueda de beneficios, tampoco los tiene en la demonización de las prácticas de los activistas, esta represión se debe a que los activistas son cada vez más eficaces, hacen una importante crítica a nuestra cultura y son capaces de hacer algo al respecto por poner sus convicciones en práctica.

Gary Francione, distinguido profesor de derecho en E.E.U.U. hace un recorrido por la historia, desde ideas que remontan al siglo XIX, donde usar y matar animales estaba bien, siempre que no sufrieran, basándose en que los animales no son conscientes de sí mismos, a considerar cambiar conceptos como, “derechos de los animales” por “abolición”, ya que hay que buscar la abolición, no la regularización de su explotación.

La socióloga y psicóloga Melanie Joy, analiza el término “carnismo” y cómo está inserto de manera silenciosa en nuestra sociedad. “El carnismo es un tipo especial de sistema de creencia o ideología dominante, que es invisible, está arraigada a formas, normas, leyes, conductas, etc. Es una ideología violenta, la carne no puede hacerse sin asesinato”

Acercándonos al lado saludable, Matt Ruscigno, nutricionista y ex presidente de la Academia de nutrición y dietética E.E.U.U. habla de un artículo de opinión, emitido por la academia, sobre las dietas vegetarianas y veganas en el año 2009 y tenía como posición oficial, que son dietas sanas a lo largo de toda la vida, incluso van más allá y dicen que los vegetarianos tienen menos chances de tener enfermedades crónicas graves. Enfermedades, según T. Collin Campbell, profesor de bioquímica nutricional, están ligadas a la proteína animal, en especial la de la leche.

Por Kurt Schmidinger, geofísico y científico de alimentos, conoceremos datos sobre el cambio climático a raíz de la ganadería. “Dos tercios de la tierra son usados por humanos para ganadería, pasturas y forrajes”. Comprueba como el consumo de plantas es más eficiente y revela un estudio de la ONU para alimentación y agricultura del 2006 “La gran bomba del ganado” donde la ONU considera responsable a la ganadería de un 18% del cambio climático global, un porcentaje mayor al de las emisiones de transporte en el mundo. En algunos estudios el porcentaje es mayor, porque este organismo toma en cuenta solo las emisiones hacia la atmósfera, si no ocupáramos la tierra con ganado, la vegetación natural volvería a crecer y con el renacimiento de la vegetación se beneficiaría al clima.

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