Una noche a mediados del 2015, cinco amigos con diferentes experiencias, personalidades y profesiones, que regularmente se reunían a compartir vinos de distintos rincones del mundo, decidieron que ya era hora de canalizar su pasión y formaron Colectivo Mutante. Su idea original era sencilla pero requería convicción y conocimientos: hacer vinos simples, fáciles de beber, poco intervenidos en su proceso de vinificación y de calidad.

Por suerte, además de ser expertos consumidores, contaban con dos miembros absolutamente imbuidos la industria: Diego Edwards, importador de vinos, y Cedric Nicolle, enólogo francés nacido en el valle de la Loire, que ha trabajado en Francia, Nueva Zelanda, Australia, EEUU y Chile.

- Publicidad -

Así, armados de entusiasmo, en el verano del 2016 emprendieron rumbo al Norte Chico en busca de la mejor tierra con uvas sanas y de calidad. Para su primer proyecto apostaron por la uva Pedro Ximénez, la clásica cepa con la que se elabora el mejor pisco chileno. Esta variedad no está relacionada con la Pedro Ximénez de Andalucía, con la que se hacen famosos vinos de Jerez, ni tampoco con la uva del mismo nombre de Argentina. Sería en cambio producto de un cruce entre la uva País (emparentada con la Listan Negro de Islas Canarias) y la uva Moscatel de Alejandría, pero su origen exacto aún no está dilucidado, lo que la rodea de una aura de misterio.

El resultado de esta profusión de energía, pasión y amistad fue PX#1, un vino que ya tiene lista su cosecha 2017. Pero el ímpetu de Colectivo Mutante no se detiene y estos amigos ya han comenzado a proyectar el futuro de su portafolio, que incluye algunos vinos tintos que prometen sorprender.

Puedes encontrar a colectivo mutante en Instagram:

Comentarios

Comentarios

- Publicidad -