Es un mundo en el que no hay cabida para los solteros, todas las personas  deberán encontrar sí o sí a su compañero sentimental en el lapso de 45 días, de lo contrario, la ley dicta que se convertirá en un animal, pero tranquilos, el animal lo puede escoger uno mismo.

La película del director griego Yorgos Lanthimos es un verdadero deleite, este nos presenta en su pieza una realidad futurista no tan lejana a la actualidad, pues en los últimos años, el avance tecnológico y el uso de redes de conexión han llevado a los individuos de la sociedad a convertirse prácticamente en seres digitales; personas que viven más en el online que en el off line.

Un caso que ilustra este concepto y brilla desde hace algunos años es Tinder, la aplicación para encontrar pareja basada en geolocalización. La app, como es normal en el mundo digital, ha recibido múltiples usos por parte de los suscriptores, hay quienes lo usan para buscar una verdadera relación con fines de formalizarla y quienes por otro lado la toman solo para concretar encuentros sexuales casuales.

La película, aunque respetando sus espacios, tiene un planteamiento argumental que pareciera que partiera de la premisa “¿Y si Tinder es un hotel?” Puesto que, amparados en la ley distópica de que los individuos no pueden estar sin pareja, crean un programa en el que encierran a las personas solteras con la intención de que, entre todos los usuarios consigan pareja entre ellos.

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El programa, muy al estilo GRAN HERMANO, tiene formas de control tan entrometidas que nos empieza a advertir de la pérdida de la identidad; de la pérdida de la humanidad, como por ejemplo, la prohibición y por antonomasia castigo de la masturbación. Adicional a ello, las personas solo tienen 45 días para cumplir con el objetivo, si no, por ley deberán ser convertidos en un animal de la preferencia del usuario, aunque si estos quieren ampliar el tiempo del programa hay métodos y no es propiamente pagando.

Hay temporadas de caza de solteros, los desechados, los que escaparon antes de convertirse en animales están exiliados en un bosque en donde como organización luchan como una especie de guerrilla que se opone a tal sistema, pero como toda guerrilla, en la práctica pierden su romanticismo y se vuelven implacables con su dogma.

En ese contexto, en donde todo parece tan artificial, se desarrollará una historia de amor sincera y es aquí en donde aparece la belleza de esta cinta, la lucha del amor como una apuesta a absolutamente todo marca la diferencia y enaltece la libertad, la decisión, la casualidad que es el amor: la magia de que nace en los lugares más insospechados.

‘The Lobster’ (2015) es una película maravillosa que cuenta con un guión imprescindible en el estudio del cine independiente, es para mí una película que todo estudiante o aspirante a cineasta debe ver sí o sí por cátedra de escritura para cine. ¡Maravillosa, de cinco estrellas!

La película se encuentra disponible en Netflix

Por Marcelino Cuéllar Castro

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