A pesar de que soy un fiel seguidor del trabajo de Kevin Spacey, no conocía esta película, que me bastó con leer su sinopsis para engancharme y ponerme a verla el fin de semana pasado. Realmente me impactó y sobre todo por la situación por la que pasa el protagonista de la historia, pues termina siendo irónico la similitud de los acontecimientos con relación a la vida real del actor principal. 

Todos sabemos que a Spacey lo acusaron de abusador sexual, pero la noticia de que la justicia norteamericana dictaminó que es inocente y las acusaciones estaban basadas en inconsistencias, no causó tanto impacto como la primera, obvio. 

Resulta que en esta película al personaje que interpreta Kevin, lo acusan de violación y asesinato, sin embargo el argumento se desarrollará sobre la duda: ¿es inocente o no? pues su vida depende de esa respuesta, porque resulta que está condenado a pena de muerte. 

Eso abre un debate muy interesante sobre los sistemas de justicia, ¿están o no preparados para tener este tipo de sentencias? Por ejemplo, recientemente en Colombia se aprobó la cadena perpetua para violadores de niños y aunque es una condena que muchos podrían llamar “ejemplar”, la verdad es que los vacíos en los procesos judiciales, sumados a una corrupción aterradora, pone en duda un poco la efectividad del sistema, no se han preguntado, ¿cuántos inocentes podrían caer allí? ¿es un mal necesario? 

Bueno, la película, que como thriller funciona bastante bien, se permite filosofar sobre estas dudas, arrojándonos un final contundente y necesario, muy necesario. Principalmente porque hoy en día, gracias a las redes sociales y a los movimientos derivados de los activismos, el linchamiento social está a la orden del día, por ejemplo, analicemos un poquito lo que recientemente le ocurrió al director colombiano Ciro Guerra, que ha sido denunciado por ocho mujeres de acoso y abuso sexual. 

Por supuesto que de ser verdad, debe pagar las consecuencias y asumir la responsabilidad, pero ¿y si no lo es? ¿si en verdad es inocente? su imagen y su carrera ya se han visto afectadas y aunque resulte ser inocente, socialmente ya lo han condenado un linchamiento social y eso es un daño irreparable. Por otro lado, están las mujeres que lo acusaron, por respeto a ellas y a su testimonio, la prensa y sobre todo la justicia tienen que ser muy rigurosas con la investigación y dejar que las cosas tomen su curso, por su parte, ambas partes están obligadas a ofrecer las pruebas que logren aclarar los hechos. 

Finalmente, a lo que quiero llegar, es que cuando se trata de temas tan graves, debemos dejar de lado los apasionamientos, no revictimizar a las presuntas víctimas y no linchar a los presuntos culpables. Creo que lo mejor que podemos hacer, es estar atentos y dejar que la justicia y la prensa hagan lo suyo, y digo la prensa, porque si algo nos ha enseñado la corrupción, es que el fallo de la justicia también puede ser en beneficio de quien tiene el poder.

Por: Marcelino Cuéllar Castro

NOTA: Perdón la calidad del trailer, pero no encontré uno mejor. Ya saben que como todas las películas de esta sección, la pueden ver en Netflix Latam. Además no olviden seguirme en Instagram y Twitter como: @marcelinocc16.

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