El 29 de enero de 1990, 49 reos vinculados al Frente Patriótico Manuel Rodríguez protagonizaron el mayor escape de la historia del país desde la Cárcel de Alta Seguridad – CAS – de Santiago.

La operación de rescate fue denominada “Operación Éxito” por sus protagonistas y “la Fuga del Siglo” por los medios de comunicación. Y es que jamás el país había sido testigo de una operación de tal magnitud y planificación.

Solo con pensar cómo este grupo de reos logró cavar un túnel de 60 metros de largo con un par de destornilladores y algunas cucharas, haciendo desaparecer 50 toneladas de tierra y escombros sin que nadie se percatara en los 18 meses que tomó la operación, da una idea de la magnitud y los detalles que debió incluir. Todos estos hechos revelan la épica de un relato que hoy es recreado por el filme “Pacto de Fuga”, dirigido por el periodista, director, guionista y productor, David Albala.

La experiencia de Albala y su tenacidad profesional (fueron 7 años de intenso trabajo para poder rodar los 2 meses que se necesitaban para captar todas las escenas del filme), han dado frutos. “Pacto de Fuga” fue estrenada en Chile en enero de 2020 por 20th Century Fox (ahora 20th Century Studios de Disney) convirtiéndose en la película chilena más vista en los últimos dos años en el país, con más de 230 mil espectadores que pudieron haber superado los 300 mil si no hubiese sido por el cierre de las salas de cine a causa de la Pandemia. Además, si a esto sumamos que desde su estreno en Amazon Prime, el filme está siendo visto por miles de suscriptores en EEUU y Latinoamérica, la cinta es todo un éxito de taquilla.

La película, que se estrenó mundialmente en el Festival Internacional de Cine de Shanghai 2020, ha logrado despertar el interés de mercados muy variados. Según la revista norteamericana Variety, “Pacto de Fuga” ya suscribió acuerdos de venta en Taiwán y Corea del Sur, mientras se encuentra en negociaciones avanzadas con Reino Unido e Irlanda. Asimismo, ha recibido ofertas de China, Canadá, Francia e India, entre otros.

Para Albala la respuesta a tanto éxito tiene una razón específica: “‘Pacto de Fuga’ es una historia chilena, hecha por chilenos y chilenas, que representa un momento actual de nuestra sociedad. Lo que hablan los protagonistas de la película en diálogos que se dieron hace 30 años sigue muy vigentes y no solo refleja lo que se está viviendo en las calles de Chile, con el reciente estallido social; también representa lo que se vive en las calles de Estados Unidos, de Europa y de Latinoamérica… Finalmente, todos estamos buscando la ‘verdadera libertad’; esa libertad que es salir de la cárcel de los créditos bancarios, de las pensiones de hambre, de la angustia del día a día. Los protagonistas lo hablan en la película, hablan de eso y de cómo uno se rebela frente a esa represión”.

Es esta misma identificación la que, para el director David Albala, hace que “Pacto de Fuga” sea una digna representante del cine chileno en los próximos premios Oscar: “La película trasciende las naciones y refleja lo que en algún momento de la vida, todos los seres humanos hemos sentido. La trama te cautiva, te atrapa, te sofoca y, a la vez, te permite respirar y fugarte de todos estos problemas que nos oprimen…”

Así, la película parece haber trascendido la politización del hecho que describe, en donde miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, se encuentran presos y al escapar, dejan en ridículo al régimen dictatorial de la época. Hoy, se siente más como un himno de libertad que expresa lo que siente la mayoría de los chilenos y muchos otros pueblos que ven en la opresión de un sistema inhumano cómo transcurren sus vidas. Es este mensaje el que podría llevar “Pacto de Fuga” a los premios Oscar.

Entendiendo esta idea como eje central del relato, el filme no se queda solo en esto. También desarrolla la psicología de los personajes, exponiéndolos como seres humanos de carne y hueso, y alejándose del estereotipo y la dualidad de los buenos contra los malos… aunque la tentación podría ser mucha.

Un buen ejemplo de la profundidad psicológica en el desarrollo de los personajes lo da Francisca Gavilán, que caracteriza a Paulina Baeza, ex esposa del “frentista” Rafael Jiménez. Paulina Baeza y la abogada Fabiola Pizarro (Amparo Noguera) son las encargadas de generar la estructura de apoyo externo que necesitarán los fugados al momento de escapar. Sin eso, el plan fracasaría pues serían rápidamente detenidos y castigados con aún mayor severidad. En este rol, la actriz Francisca Gavilán cuenta las profundas reflexiones que tuvo durante la construcción del personaje. “Paulina estaba trabajando por la libertad de un grupo de amigos que, a la larga y si todo resultaba bien, no volvería a ver nunca más. Sumemos a eso el que ella se siente completamente responsable del éxito de la operación, pues siempre está todo en vilo y la angustia e incertidumbre es constante”.

Una perspectiva distinta, pero relacionada con la construcción de los personajes de la cual estamos hablando, se ve también en la consideración del contexto histórico en el que vivieron y el rol que les tocó jugar durante los hechos descritos por la película. Es el caso del actor Matías Iribarren, quien interpreta al fiscal Andrade, personaje inspirado en el fiscal Fernando Torres, investigador del Ejército e integrante de los concejos de guerra que Pinochet instauró inmediatamente después del 11 de septiembre de 1973. De hecho, en noviembre del año 2000, la Tercera Sala de la Corte de Apelaciones confirma el procesamiento de Torres como encubridor del homicidio del dirigente sindical Tucapel Jiménez, ocurrido el 25 de febrero de 1982. Ese es el inspirador del fiscal Andrade.

La seriedad del trabajo actoral está directamente relacionada con la dedicación de Albala como director desde la génesis del proyecto. “El hecho ocurrió cuando yo tenía 18 años; fue un hecho noticioso gravitante que el gobierno militar intentaba cubrir. Me llamó la atención que la estructura estatal y sus nexos con los medios intentaran tapar esta fuga magistral, esta verdadera obra de ingeniería, este plan impresionante. Porque al final, esta era una fuga que no se podía hacer y se hizo”, relata.

Por lo mismo, Albala tuvo que buscar la verdad. Conocer los detalles que podrían hacer más interesante y creíble la historia que quería contar. Ahí, Raúl Blanchet fue relevante. Blanchet fue uno de los 49 presos políticos que huyó de la ex Cárcel Pública el 29 de enero de 1990, hace 30 años. En el filme Benjamín Vicuña y Roberto Farías interpretan a los líderes del grupo, inspirados en Miguel Montecino y Raúl Blanchet; Eusebio Arenas da vida a Patricio Velásquez, un médico formado en Cuba que toma rasgos de Juan de Dios Márquez.

Albala también nos cuenta cómo conoció a Raúl Blanchet: “Estábamos trabajando el guión y un día llegó a mis manos un flyer que anunciaba una reunión para celebrar el aniversario del FPMR. Yo no conocía a nadie, pero pensé que tenía que ir. Entonces, cuando llegué me presenté, contando quién era y qué es lo que quería hacer… Obviamente no me creyeron, pero igual me invitaron a quedarme y comer con ellos. Después de eso me demoré casi un año para construir una relación de confianza y diría que de amistad con Blanchet. Fue su asesoría la que le dio verosimilitud y consistencia a la historia”.

“Me acuerdo – prosigue – que le pasamos un corte para que nos ayudara con el guión en función del montaje… eran como 3 horas y media y, después de verlo, me llamó y me dijo ‘está entretenida’ y yo pensé: ‘si opina así con 3 horas y media será espectacular la versión más corta’. Raúl se entretuvo y lo pasó bien con nosotros. Lamento que ya no esté, pero también sé que en otra dimensión, él nos acompaña siempre”.

La asesoría que tuvo Albala, le dio luces de la titánica obra de ingeniería que fue el túnel de la libertad, una estructura que nacía en una celda de la octava galería y se prolongaba en dirección norte por debajo de otras dos galerías con celdas, dos patios grandes y el terreno de seguridad que antecede a las murallas de la cárcel. Después atravesaba la avenida Balmaceda, el túnel del metro y proseguía hasta los terrenos eriazos de la estación de ferrocarriles.

Como no tenían madera para apuntalar el túnel, optaron por el sistema de bóveda, como hacían los vietnamitas, pues ofrecía más seguridad ante los derrumbes. Era un túnel pequeño de unos 50 centímetros de ancho y otros tantos de alto. Eso, en los sectores más holgados, porque había puntos donde solo lograba los 40 centímetros. Pero sin duda alguna, el principal problema que tuvieron fue el ocultamiento de las cincuenta toneladas de tierra que arrancaron del subsuelo de Santiago. Para esta tarea se inspiraron en la conocida película “La gran Evasión”. Hicieron un carrito similar al que emplearon aquellos detenidos aliados para sacar la tierra a través de unos rieles construidos con maderas.

Así, cada uno de los hechos y personas que formaron parte de este momento histórico en la vida de nuestro país, se ven reflejados en la obra de David Albala, quien se da maña para recrear la situación y resignificarla de acuerdo a las actuales circunstancias de nuestra sociedad. Algo que parece verse reflejado en otras partes del mundo. Con todo, “Pacto de Fuga” parece transformarse en una valiosa carta para representar a Chile en los premios Oscar.

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¿Quieres conocer más sobre David Alabala? Pronto les contaremos sobre sus influencias en el cine, sus películas y sus cercanía con la música.

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