Mis huellas a casa: una historia para entender la profundidad del amor en los animales.

Decir que esta película te hará llorar una vez, es poco, pues las lágrimas se te pueden caer en varias oportunidades junto a Bella, la perrita protagonista de esta historia.

Bella es recatada de un lugar en construcción donde vive con muchos gatitos, a los que Lucas va a alimentar y que intenta rescatar de la muerte, debido a unas construcciones que se quieren llevar a cabo. Es así como en estás recurrentes visitas de Lucas, Bella es adoptada.

Son varias las situaciones que ponen en jaque la estadía de Bella con su dueño que vive junto a su madre, puesto que como él es activista por el derecho de los animales, se ve amedrentado por el dueño de la constructora, quien ante amenazas, logra quitarle a la perrita. 

Es así como Bella es llevada con otra familia mientras su dueño busca una solución, pero cuando la encuentra, es demasiado tarde, puesto que Bella intenta por sus propios medios volver a casa.

En este intento de encontrar su hogar y a su dueño, la cachorra se pierde. Dentro de esta búsqueda podemos ver algo muy interesante que traspasa la pantalla; El maltrato animal, el abandonó, la codicia humana y el asesinar por ‘placer’ de los cazadores.

Dentro la historia es muy rescatable como se muestra siempre a cierto tipo de humanos, que ignoran el amor incondicional que tienen las otras especies, y nuestra raza es mostrada como un simple destructor.

Qué pasa con Bella y los amigos que va conociendo en su búsqueda? ¿Logrará volver a casa? Eso y más lo podrás ver en la gran pantalla desde el jueves 21 de febrero en cines.


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