La pluma de Pedro Lemebel es punzante, aguda, irreverente. Un relato cargado de dardos a las camarillas que desde las minorías se acomodaron a esa apacible alegría que trajo esta democracia llena de glorias pasadas a gladiolos y a tierra de cementerio. Forjado en los arrabales de un Santiago gris sumergido en la tristeza perenne, dotado de la palabra como feroz gancho directo al mentón, amoroso con sus amigos y cariñoso en sus amores salvajes, testigo del abuso a la clase trabajadora, admirador de lo femenino, un orador de la diferencia.

En “No tengo amigos, tengo amores” es Lemebel quien hace acto de presencia y nos habla desde la herida de una periferia abandonada a su suerte, burlada por gobiernos, arlequines fanfarrones y el cenáculo de literatos asentados en el cómodo poder. Un relato construido por extractos de 72 entrevistas, es Lemebel quien se desnuda ante nosotros como un acto de definición ante un país que lo miró con desdén y que luego lo aceptó como una manera más amable de hacer discriminación.
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Un retrato biográfico que te habla de sus libros, de su tirria a los críticos literarios, de cómo la gente merece celebrar el 18 de septiembre porque a ellos les quitaron la alegría, de cómo la homosexualidad fue absorbida por el conservadurismo del matrimonio. Y así, es Lemebel en pleno acto. Nuestro cafiolo amoroso, la yegua de este nuevo apocalipsis, un viajero cósmico atemporal. Tan actual como amigo, tan presente como amor.


“No tengo amigos, tengo amores” de Pedro Lemebel, es de ALQUIMIA EDICIONES. Marzo de 2019

Humberto Fuentes #TheLibroShow

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