El viaje a la mente de uno de los financieros y filántropos más célebres de la Gran Manzana, Jeffrey Epstein, es fascinante y aterrador. Sobre todo si este hombre, amigo de ricos y famosos, es el sociópata que ha hecho lo que ha querido. Y que además, haya amasado su fortuna a punta del engaño y la seducción, y que bajo ese poder, se sienta embadurnado de esa impunidad que lo convirtió en el depredador sexual que fue y líder del tráfico de niñas entre sus eminentes amigos, este viaje toma ribetes casi literarios al ser este personaje el villano que fue un paso más delante de todos.

La docuserie “Jeffrey Epstein. Asquerosamente rico” relata el camino de tropelías realizado por este sujeto en voz de quienes fueron sus víctimas. Víctimas que tuvieron la valentía de denunciarlo, a pesar del cerco que lo protegía. Un círculo de dinero que lo acercó a eminente celebridades como Kevin Spacey, Bill Clinton, Woody Allen y el, en ejercicio, presidente de USA Donald Trump. Relaciones que lo llevaron a unirse con el Duque de York, el príncipe Andrés, en un mundo donde la pederastia triunfo a punta de silencio y miles de dólares.

La historia de este pederasta muestra su auge y caída, además de las veces que rehuyó de la justicia con ayuda del gobierno federal (y de su fiscal federal, Alexander Acosta, que termino siendo secretario de Trabajo del gobierno de Trump), y como esta puso los puntos y condenó a Epstein por sus crímenes. Y del alivio de sus amigos y secuaces, cuando Jeff escapó de la justicia con su suicidio… aparentemente.

Humberto Fuentes #TheLibroShow

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