El oficio de escribir es siempre una forma de exhibición de su creador. Se exhibe para sus lectores y nosotros nos reflejamos de alguna forma en el devenir que toma la historia contada en sus páginas. Nos vemos reflejados en sus alegrías y penas, en sus heridas y momentos de absoluto placer. Y es aquí, donde Andrés toma fuerza y nos lleva de la mano para contarnos su historia. Una historia que es tan nuestra…

Esteban Marchant no cuenta su historia, desde la omnisciente voz de quien se mira desde un ángulo de difícil percepción. En clave novela, aborda la tierna infancia en un pueblito campestre, alejado de todo lo que huela a capital. Una infancia donde se asumió sin las taras familiares de vivir enclaustrado en el closet, pero donde los niños de su edad abordan la crueldad que absorben desde la conservadora sociedad de aquella época. Y donde el deseo se descubre en los momentos de intimidad, donde la escasez y la pobreza se vivía (y dolía) hasta los huesos. Un manifiesto que ayuda a sanar heridas y a no mirar desde la culpa, algo tan natural como el placer y la sexualidad de cada uno.

Un libro bastante extraño en esta selva literaria, pero exquisito y fascinante en el uso de una lengua propia y con mucho desparpajo, y escrita desde el más absoluto placer. Un placer que traspasa al lector en cada palabra, cada oración, cada página. Y que ayuda a sacar el crucifijo de nuestras intimidades, y sacudirnos nuestras culpas para estar en paz con aquel que está al otro lado del espejo.

“Sin Pelos en la Lengua” de Esteban Marchant Mecato, es de EDITORIAL INDÓMITA. Octubre de 2019

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