Una mujer (2020), de Jeanine Meerapfel, documenta la propia historia como expresión y resignificación biográfica, como búsqueda de sanación, como memoria colectiva. La obra comienza con un trazado genealógico que termina por componer un ensayo sobre la vida de la madre de Jeanine, Marie-Louise Chatelaine. Los viajes y el posterior desarraigo son guiados por las preguntas que la directora le hace a su madre, pensamientos que la llevan a imaginar posibles sensaciones de amor, felicidad o tristeza. Nos acerca a aquellas historias íntimas que, como espectadores, nos invitan a pensar en nuestros propios recuerdos mientras la oímos rememorar situaciones y olores de casas a las que no ha vuelto.

Los registros en las locaciones actuales se cargan de sentidos a través del montaje, compuesto por el archivo fílmico y fotográfico que Jeanine (o Juana Clara, como dice su pasaporte Alemán) describe reflexivamente. Comenzando en Chalon-sur-Saone y Estrasburgo, pasando por Untergrombach, Amsterdam y, finalmente, con el arribo a Buenos Aires.

Este es un documental sobre una mujer, pero también es una historia sobre la inmigración judía de la primera mitad del siglo pasado. La llegada tuvo como escenarios los barrios de Belgrano, Martínez, El tigre y los veranos de Miramar. Una obra hermana de Ficción Privada, de Andrés Di Tella; El silencio es un cuerpo que cae, de Agustina Comedi; o Las Playas de Agnès, de Agnès Varda.

Una mujer forma parte de la sección Autoras y Autores, propuesta en el primer día del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en su edición número 36.

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VíaMundo Películas
FuenteCarla Duimovich Nigro
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