Artilugios de un relato voyeurista: La Ventana Indiscreta de Alfred Hitchcock

Rear Window (La Ventana Indiscreta), la película de Alfred Hitchcock es parte del nuevo ciclo de Centro Arte Alameda.

Hitchcock se refirió a La Ventana Indiscreta como su película más «cinemática». Posiblemente refiriéndose, más que a una fotografía paisajística, a todas aquellas técnicas propias de su filmografía, que confluyen como piezas o mecanismos construyendo el relato más voyeurista del director.

Una verdadera revisión de las cartas bajo la manga de Hitchcock han orientado la selección de Clásicos de Matiné de este mes de agosto que el Centro Arte Alameda le ha dedicado al director, llamada “Los Artilugios del Suspenso”. Recursos que se han vuelto esenciales para el cine como el arquetipo de la Femme Fatale, la profundidad psicológica de protagonistas y villanos, el uso del “McGuffin”, la famosa distinción entre suspenso y sorpresa, a través de un cuidadoso manejo de la información que se entrega a la audiencia; y finalmente la exploración del punto de vista, el relato voyeurista.

Estos artilugios configuran la narrativa y el impacto de filmes como Rope, Intriga Internacional (North By Northwest), Vértigo, La Ventana Indiscreta (Rear Window) y Marnie, que pasan por la pantalla del Centro Arte Alameda.

Posiblemente La Ventana Indiscreta, con una trama estructurada en torno a un punto de vista muy particular, con la intriga propia de un observador no del todo confiable, y el ingenio técnico para manejar sus recursos sonoros, visuales y narrativos, es la que mejor representa estas notables estrategias.

El Set y el punto de vista

Delinear el espacio de la acción es fundamental en La Ventana Indiscreta, establecer el escenario para luego adentrarse en la subjetividad y el punto de vista. Un gran set al interior del estudio fílmico de Paramount Pictures, estructurando un verdadero complejo de departamentos por el que la cámara se pasea y revisa.

La narrativa de la película se abre y se cierra recorriendo este frente de departamentos y el patio bajo sus balcones, tanto para establecer el escenario e introducir a los personajes, como para darnos un desenlace que involucra al conjunto completo. La espacialidad en los primeros momentos parece aludir a los microrrelatos que habitan en cada departamento, independientes entre sí, con sus propias acciones y consecuencias, pero cuando la historia se enfoca en la desaparición de la señora Thorvald, la incomunicación entre muros se convierte en un elemento más del drama y la tensión.

La contraparte de este eficiente establecimiento del terreno de juego, es el personaje de Jeffries, el inconfundible protagonista de la historia, que como muy pocos héroes del cine, está confinado en su departamento con una pierna enyesada durante todo el film. En esta posición, el fotorreportero nos entrega la trama a partir de su mirada, y Hitchcock lo equipa para esta labor con sus propias herramientas: la cámara fotográfica y los binoculares.

La escala de planos se alinea entonces con la visión de Jeffries, aumentada o dirigida por sus propios artilugios, que advierten la historia, la adivinan y especulan desde la ventana, intercambiando esta atención por las visitas que recibe en su propio departamento: su novia, Lisa, y su enfermera, Thelma.

Con este punto de vista limitado, Hitchcock vuelve a la audiencia cómplice del voyeurismo de su protagonista; al mismo tiempo que aprovecha de limitar la cantidad de información de la que se dispone para articular el suspenso de la trama. Cuando Jeffries comienza a sospechar que el señor Thorvald ha asesinado a su mujer, no tendremos ningún otro punto de vista, ninguna otra posición para hacernos una idea más completa que la del propio Jeffries.

El sonido

El ámbito sonoro es también fundamental. La grabación de sonidos al interior del set también permitía controlar lo que entendemos como espacialización: esa sensación de que los sonidos vienen de más lejos o más cerca, a la izquierda o a la derecha.

En Rear Window, el sonido «real» se convierte en una herramienta más para construir la subjetividad del voyeur, del observador y cohesionar la narración. Las técnicas de montaje sonoras que entregan una serie de información más compleja que el simple sonido diegético (es decir, el sonido aparente de aquello que está dentro del cuadro). Las escalas y los ensayos musicales del vecino músico, incluyendo la melodía romántica que acompaña la presencia de la novia de Jeffries, Lisa (Grace Kelly). En la escena introductoria, el sonido va transitando de un departamento a otro, como la mirada de la cámara; y cuando Lisa aparece en el cuadro, se apaga por completo. El sonido del tráfico, sirenas y bocinas acompañan las imágenes del matrimonio Thorvald y su tensión.

En el clímax de la película, la canción romántica desde el vecino músico acompaña la incursión de Lisa en el apartamento del villano.  Nuevamente, la yuxtaposición consigue complejizar la narrativa. El amor entre los personajes resalta la preocupación, el terror de una nueva escena de violencia que quedará enmarcada dentro de un departamento, invisible para el mundo fuera del set.

Es una compleja aleación de técnicas de montaje visual y sonoro, escala de planos, una narrativa firmemente apegada al punto de vista y la apuesta por un protagonista inmovilizado que observa, lo que distinguen La Ventana Indiscreta como uno de los mejores compendios de los artilugios de Hitchcock, aquel ingenio particular que más que convertirse en una técnica por el bien de la técnica, alcanza resultados incomparables y teje una narrativa que envuelve a la audiencia en una historia de suspenso y voyeurismo compartido, que amerita ser experimentado en pantalla grande.

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