Hollywood no es famoso por dotar de una alta complejidad narrativa a sus personajes. Los buenos son buenos. Los malos son malos. Los grises son una caricatura, como Deadpool o Jordan Belfort de El lobo de Wall Street. Rara vez crea un personaje moralmente ambiguo, con el que el espectador no se sienta totalmente cómodo. Ni amándolo ni odiándolo. En el caso de las mujeres suele ser más interesante, porque están en la posición de victimarias y no de víctimas. No hacemos artículos hablando de “Diez personajes masculinos que golpean a sus parejas”, en cambio llenamos internet hablando de Samantha en Her, Clementime en El eterno resplandor de una mente sin recuerdo, Summer en 500 días con ella, Ava en Ex machina, y Jenny de Forrets Gump. Mujeres incomprendidas, malinterpretadas e infravaloradas.

Forrest Gump es un personaje fantasioso, caricaturesco e infantil. Está escrito e interpretado para apelar a la total empatía del espectador. Porque vemos sus hazañas, que son muchas, y él no. A través de su infantilismo se gana la simpatía y la admiración de un publico cautivado por todos los grandes valores que demuestra. Forrest es perfecto. Una tabla rasa para que el espectador se proyecte en él. Los personajes que viven de sus historias son bastante más profundos y mucho más interesantes. Su madre, el sargento Dan y la polémica Jenny Curran, el amor no correspondido de Forrest.

Jenny es un personaje construido sobre tres capas: El sexo; desde los abusos de su padre que le causaron un trauma, y marcaron la pauta para sus relaciones sexo afectivas en la madurez hasta el disfrute y descubrimiento de su propia identidad sexual, y la vivencia de esta de una manera mal vista por la sociedad, por el mismo Forrest Gump y claro, por el espectador promedio (no hay que olvidar el tono conservador de la cinta). La búsqueda de la libertad y el uso de ella de manera irresponsable llevándola a conductas autodestructivas, como relaciones tóxicas o el abuso de sustancias y el vagar por el país buscando la libertad que nunca tuvo. Y por ultimo el amor de Forrest, su único y mejor amigo, y como esto entra en contradicción con los demás elementos.

Forrest veía la vida de manera simple. Incluso algo tan horrible como la guerra era sencillo para Forrest: Aprietas el gatillo y alguien muere. Pero nunca fue sencillo para ella. Ni para el teniente Dan. Ni para su madre. Ellos miraban todo desde una perspectiva distinta, y el espectador al compartir la visión de Forrest piensa que Jenny actuaba mal. Y quizá lo hacía. Pero nunca fue mala. Nunca hizo nada por lastimar a Forrest, lo contrario. Jenny quería proteger a Forrest de ella misma. Sabia que no era buena para él y por eso lo alejaba siempre. Pero Forrest no lo entiende y, por tanto, el espectador tampoco.

Jenny no es una buena persona. No es una persona fuerte. Es compleja y profunda. Y está lastimada. Nunca hace nada malo para nadie que no sea ella misma. Lastima a Forrest porque no es capaz de corresponderle. Jenny tiene un brillante arco de personaje que no vemos, crece, madura y aprende lejos de Forrest y lejos de nosotros. A diferencia de otros personajes como el teniente Dan. Por eso Jenny es tan incomprendida. Si viéramos su personaje con algo más de empatía, podría vislumbrar todos los matices de una mujer brillantemente escrita e interpretada. Y dejaríamos de llamar zorra a una mujer cuyo mayor pecado fue no poder amar al único hombre que alguna vez amó.

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