Sharp Objects es una miniserie estadounidense de thriller psicológico basada en la novela homónima de Gillian Flynn. Cuenta la historia de una reportera con problemas emocionales que regresa a su ciudad natal para investigar los asesinatos de dos niñas.

-Cuéntame de Wind Gap, porque, honestamente no entiendo las cosas aquí.

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-Si te dicen “Dios te bendiga”, significa “vete a la mierda”.

Gillian Flynn se coronó como la reina de las novelas thriller con su obra más famosa, Gone Girl (Perdida). La adaptación cinematográfica a cargo de David Fincher y con guion de la autora se convirtió en un éxito al recibir la aclamación unánime de la crítica y del público. Desde ya Flynn mostraba un talento para desentrañar las profundidades más oscuras de la mente humana.

Sharp Objects es la historia de Camille Preaker (Amy Adams), una periodista alcohólica y que acaba de salir de un hospital psiquiátrico. Camille debe volver a Wind Gap, su pueblo natal, para escribir sobre los recientes asesinatos de dos niñas. Asesinatos cargados de una violencia que a simple vista no podría originarse en un pueblo pacífico y conservador como ese. Pero las apariencias siempre engañan.

Uno de los motivos que convierte esta serie en una de las mejores del año es su equipo de personas talentosas. Marti Noxon, productora de Mad Men y el director Jean Marc Vallée, quien dirigió Dallas Bullers Club y la también producción de HBO y ganadora de múltiples premios Emmy, Big Little Lies. Amy Adams, quien sostiene todo el peso dramático, da una de las mejores actuaciones de su vida y muestra a una mujer fracturada que, capítulo a capítulo, pelea por mantenerse en una pieza en su viaje y descenso a los infiernos de una comunidad con sonrisas tan afiladas como cuchillos.

Wind Gap es el otro protagonista de la serie. Un pueblo de rednecks que aún portan la bandera confederada, hablan de esclavitud como si tal cosa y la homosexualidad es una desviación abominable. En público son amables y sonrientes, pero todos tienen secretos que ocultar y están dispuestos a hacerle daño a quien sea por mantenerlos ocultos. Wind Gap es un pueblo enfermo, Camille es la única que parece notarlo, y solo porque ella carga las marcas de esa enfermedad.

No, fue un hombre, se lo apostaría. Las mujeres de aquí no matan con las manos. Hablan y te mueres.

Cabe mencionar que la exploración de personajes femeninos complejos, siendo esta feminidad un tema central de la serie, es un elemento que se repite en la obra de Gillian Flynn y de Jean Marc Vallée. El misterio de los asesinatos se diluye en uno más complejo representado en la familia de Camille: Una madre narcisista y controladora; una hermana muerta hace mucho por motivos que no están claros y otra hermana que se bambolea entre la línea del egoísmo propio de la adolescencia y la crueldad más pura.

El peso autoral del director está muy presente. Experimentamos el mundo y el pueblo desde los ojos de una periodista: objetivos e inquisidores; pero también desde los ojos de una persona con problemas psiquiátricos.  Vallée nos hace partícipe de la mente fracturada de Camille, sus alucinaciones y sus paranoias envolviendo al espectador en un puzle psicológico que nos obliga a sumirnos en la oscuridad para encontrar respuestas que no tienen pinta de ser tranquilizadoras.

En sólo ocho capítulos Sharp Objects nos muestra una historia cuya trama en cuanto emerge se vuelve adictiva. Con actuaciones impresionantes, una cinematografía digna de las mayores superproducciones y una banda sonora siempre acertada seguiremos a una joven periodista que regresa a su casa natal para enfrentarse a los fantasmas del pasado y a los demonios del presente, pero el que lucha con monstruos debe tener cuidado de no convertirse en uno. Y si miras mucho tiempo al abismo, el abismo te devuelve la mirada.

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