La historia todos la conocemos: la actriz que ya no está en la flor de su juventud, se encuentra todo el día viendo sus películas de antaños, añorando aquellos días donde era una estrella que atraía a los mejores y más hermosos hombres, y nadie podía resistírsele. Y aún cuando varios productores tratan de ayudarlas dándole varios papeles como las de una madre, la diva lo ve como algo inferior y por ende rechaza la oferta. A eso le agregas el hecho de que su antigua pareja, aquella que compartía la cámara y que creaba esta pareja de ensueño, ahora no es más que un trasto viejo. Oh, ¿qué le ocurrirá a la pobre damisela?

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Cuidado con lo que pides

Lo malo del final, es que nadie termina flotando muerto en la piscina, y la actriz desgraciada no termina sufriendo un colapso psicótico. Algo que resulta familiar desde el primer plano es la gran referencia a uno de los más grandes clásicos del cine, una de las obras maestras del magnífico Billy Wilder, Sunset Boulevard. Incluso comparten el mismo compositor.

No obstante, a diferencia de la película, y al mejor estilo de La Dimensión Desconocida – nuestra protagonista recibe lo que desea. Y es ahí donde la famosa frase “cuidado con lo que deseas” cobra vida de una forma literal.

La moraleja del episodio choca casi con la misma fuerza como la del primer capítulo – una vuelta en forma para una serie que ya venía un poco cayendo en calidad. Se sabe que la serie tenía sus altas y bajas (se recuerda que la primera temporada se compone de 36 capítulos); no obstante, con esta precaria historia sobre los peligros de una ambición desmedida y de no seguir adelante y quedar atrapado en el pasado, es bastante importante en una época donde aunque muchos tratan de reinventar lo establecido, eventualmente muchos quedan atrapados en las garras de un pasado que les tortura, y destroza incluso a los que están a su alrededor.

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