Un vicepresidente de una importante compañía yace en la carretera. Aunque ha alcanzado el éxito, hay algo que le falta. Su niñez, su juventud, aquella alegría que le hacía ser un ser humano, se ha desvanecido y ha sido reemplazada por el cansancio y la fatiga laboral.

Ahora bien, en vez de arrojarse de un puente o vivir amargadamente, nuestro protagonista Martin Sloan decide ir al lugar donde todo comenzó, su viejo vecindario. Llega a una gasolinera y decide en vez de esperar, camina varias millas hacia su destino. Entra a un pequeño café y desde ese mismo instante, todo parece algo raro. La audiencia se da cuenta, el señor que atiende se percata igualmente, todos menos Sloan. Luego de comer su soda favorita (hasta este preciso segundo aun creo que la palabra correcta debería ser batida, pero bueno…), Martin se adentra en el vecindario donde encuentra su antigua casa, la cual resulta aún habitada por sus padres, aunque al parecer los mismos han fallecido. Entonces va al parque donde se encuentra con un chico muy particular… un tal Martin Sloan. ¿Qué está ocurriendo?

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La distancia de la Memoria…

Basado en una historia bien personal de su guionista, el creador Rod Serling, y presentando a un muy joven Ron Howard – la historia es menos sobre viaje en el tiempo, y más como un viaje hacia el anhelo de un tiempo pasado. Literalmente nuestro protagonista añoraba sus días de infancia, y sus deseos se vieron cumplidos.

La nostalgia hoy en día, en especial en el mundo del entretenimiento tiende a tener una mala connotación, pero la realidad es que estos sentimientos son más como una espada de doble filo. Si es cierto que puede hacernos daño, también olvidar los momentos preciosos y preciados de nuestra niñez, puede ser igual de fatal. Es en esta época de inocencia donde generalmente se encuentra tanto de los grandiosos anhelos que nos hacen grandes seres humanos.

En especial, cuando logramos alcanzar nuestros sueños, entregarnos completamente sin tomar tiempo para disfrutar de la vida es tan horrible, que mejor nos sería jamás haber logrado alcanzar dicho pedestal. Aunque tampoco caigas en la trampa de Kick The Can.

Uno de los episodios mejor criticados y apreciados por los fans y la prensa – Walking Distance es una pequeña hojeada en la vida de su prolífico escritor, a la vez que funciona como una precaución.

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