En un mundo totalmente cyberpunk, año 2113, veremos una distópica sociedad japones, la cual es controlada por un sistema de seguridad llamado Sibyl. Este sistema es capaz de identificar el estado mental del individuo, desde la carrera laboral que desempeñaría mejor, hasta su coeficiente de criminalidad.
Al ir siendo clasificados socialmente según el resultado del escaneo por medio de un dato numérico denominado Psycho-pass, y de de un color representativo que deja ver lo turbia que se encuentra su mente.
Como visualizamos por medio de los ojos de Akane Tsunemori, una inspectora novata dentro de la unidad 1 de la oficina de seguridad pública, que trabaja en compañía de los llamado ‘ejecutores’; criminales latentes, que debido a sus aptitudes, se les condenó a colaborar en la captura de posibles amenazas para la sociedad. Ahí entra Shinya Kogami, uno de los ejecutores bajo su vigilancia, que hará que la inspectora abra los ojos a un repugnante sistema, que fue presentado ante los ojos de la ciudadanía como perfecto, claro que, hecho por seres imperfectos.
No se admiten errores con Sybil. Esa es la política. Para un sistema como Sybill lo más importante no es que funcione perfectamente, sino que la gente siga pensando que así lo hace.’’…)
El villano.
No existirían héroes sin él, ¿no? Pero tal vez lo que más destaca de esta atrapante serie, es su villano, que se propone firmemente a corromper esta sociedad escondida entre mascaras de perfección; no solo realizando actos que atentan contra esta, sino que ayudando e impulsando a otros a que lleven a cabo actos atroces, los cuales no habrían sido posibles de realizar de no ser por la bendición y guía de este brillante villano.
Es importante destacar, que a pesar de sus acciones de resistencia al sistema, su nivel de Psycho-pass no se ve alterado, posicionándose en un nivel ‘normal’, lo que le permite camuflarse sin dificultad dentro de una población ‘saludable y buena’.
Makishima Shogo es un ser perturbado, un erudito en ciencia ficción y filosofía. Inteligente y por sobre todo carismático. Es capaz de compartir su filosofía y atraer a las personas para cumplir su voluntad (un potente manipulador). También muestra su incesante búsqueda de revelar el secreto del alma humana, deseando comprender el por qué la sociedad se ha entregado a la mera existencia conducida por la tecnología y los parámetros fijados por el Sistema Sybil sin cuestionamiento. En definitiva, para mí, un villano que se hace imposible de odiar.
Psycho-pass nos permitirá mirar múltiples ventanas a futuros posibles, del cual probablemente ya nos encontremos a un paso de experimentar. De la misma forma, nos hace reflexionar que, aunque se imponga un orden social casi totalitario y restrictivo, donde cada acción pareciera estar observada al detalle, siempre quedara un pequeño espacio para diversas prácticas de resistencia… tu mente.
¿Qué tan turbio se encontraría tu Psycho-pass?













